Un sillón que echa raíces

De los 134 jefes comunales que tiene el territorio bonaerense, la mitad irá en busca de, al menos, su tercer período al frente del Municipio. ¿Continuidad a un proyecto o perpetuidad en un cargo?
El sillón tiene algo que modifica a las personas, que las envuelve en una contradicción y termina por cambiar los discursos en forma camaleónica. Cada nuevo candidato a intendente dice que su proyecto es eterno pero que su gestión sólo necesita un período, para después descansar en otro; sin embargo, cuando los mandatos van llegando a su fin, la historia se repite: con la excusa de “darle continuidad”, los mandatarios van por la reelección.

Ese imán que tanto los embeleza se llama poder, y es por lo que se desviven tantos jefes comunales bonaerenses. Los números hablan por sí solos: cerca de setenta intendentes irán en busca de, al menos, su tercer mandato.

En total son sesenta y seis los que tratarán de lograr su tercera gestión, como mínimo, ya que algunos ostentan cinco y hasta seis elecciones ganadas.

Hay tres tipos distintos de reincidentes: un primer grupo, compuesto por los que llegaron en diciembre de 2003, se quedaron hasta hoy y van por más; un segundo selecto equipo, formado por los intendentes retro, los que llegaron en los noventa y no tienen pensado irse; y el último es el de aquellos que estuvieron en forma intermitente, con mandatos entrecortados, y que ahora buscan una nueva etapa al frente del Ejecutivo.

Son pocos los que apuntan a un crecimiento político de un espacio y dan un paso al costado para que crezcan otras figuras.

Las candidaturas a la diputación provincial no suelen convencer a los intendentes de los grandes centros urbanos, quienes no ven allí un crecimiento político. Sólo en las pequeñas localidades del interior ven en las listas de legisladores una oportunidad de progresión personal, aunque también son varios los intendentes “caudillos”, que prefieren dar batalla siempre en su terruño .

El caso más elocuente de “dueño” del sillón es Enrique Japonés García, que el 10 de diciembre de 1987 asumió como jefe comunal de Vicente López y nunca más dejó el lugar. Va por más y ya fijó su objetivo: García 2011-2015.

Hay apellidos que son asociación directa a su municipio: Jesús Cariglino conduce Malvinas Argentinas desde 1995, y quiere más; Raúl Othacehé llegó a Merlo hace 20 años y busca extenderse hasta 2015; Hugo Curto, de Tres de Febrero, quiere alcanzar su sexto mandato; Osvaldo Amieiro sueña con llegar a su quinta gestión en San Fernando; Gilberto Alegre gobierna General Villegas desde hace 16 años, el mismo tiempo que Ricardo Moccero en Coronel Suárez, y ambos irán por otro período. Por su parte, Juan Carlos Pellita lidera General La Madrid desde 1991, con un descanso entre 2003 y 2007.

Estos son sólo algunos de los casos más significativos, aunque son mayoría aquellos que llegaron en 2003 y prometen que buscarán el “último” mandato.

Algunos que camuflan su “re-re” son los que llevan dos gestiones, pero que asumieron en reemplazo de algún intendente que dio un paso al costado. Es que sería su segunda vez al frente de una boleta, aunque la tercera como integrantes.

Cristian Breitenstein, por ejemplo, afrontará como candidato a intendente su segunda elección, pero en caso de ganar sería su tercera gestión, ya que reemplazó a Rodolfo Lopes.

Otro lugar en el que se da una lógica similar es La Matanza, en donde Fernando Espinoza irá por su tercer mandato, aunque será el segundo como candidato a jefe comunal. Su llegada a la intendencia fue cuando reemplazó a Balestrini, quien se fue a la Cámara de Diputados de la Nación.

En Alvear, el caso es algo más particular: Gustavo Marcos sustituyó a Aldo Sivero, a pocos meses de que éste terminara la gestión. Ese mandato, corto de por sí, le bastó para ganar las elecciones. Ahora deberá ir a internas contra un delfín de su ex aliado que tuvo que sustituir.

La última versión de los “eternos” la constituye el grupo de aquellos que gobernaron al menos dos períodos, pero éstos no han sido los últimos dos. Casos hay varios. En Pinamar, por ejemplo, Blas Altieri fue intendente desde 1991 hasta 2007, año en que perdió los comicios con Roberto Porretti. Sin embargo, después de escándalos, la destitución y un nuevo llamado a elecciones, logró imponerse en 2010 nuevamente, y ya anunció que buscará llegar hasta 2015 al frente de la comuna.

Diversas formas de hacerse con un mismo objeto, el sillón, y objetivo, perpetuarse en él la mayor cantidad de años y gestiones posibles. En definitiva, el electorado será el que tenga la última palabra y, por ende, el encargado de convalidar o no estas gestiones.

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