Silencio es salud: todo lo que Chávez no quiere decir sobre su enfermedad

Los rumores sobre el cáncer que afecta al presidente aumentan por la falta de información oficial en Caracas. No se sabe qué nivel de gravedad tiene, ni cómo seguirá el tratamiento.
Intencionalmente o no, con su celoso manejo sobre el estado de salud del presidente Hugo Chávez el gobierno de Venezuela sólo alimenta los rumores en la prensa. En palabras de un militante chavista: “El presidente Chávez les da de comer a los gusanos”. A más de tres meses de la intervención quirúrgica a la que se sometió para que le extirparan un tumor canceroso, Chávez aún no brindó información precisa sobre aspectos centrales de su enfermedad. En Caracas hay silencio de hospital.

El mandatario denunció el jueves una campaña “morbosa, grosera, inhumana” de ciertos medios de comunicación en torno de su estado de salud. Hasta ahora, el gobierno de Venezuela no contribuyó a desactivar las versiones ya que nunca mostró un parte médico oficial ni dio detalles clínicos sobre la evolución del jefe de Estado.

Chávez se niega a revelar qué tipo de cáncer le detectaron en junio. Ante una pregunta al respecto que le formuló un periodista estadounidense, durante su última rueda de prensa en el Palacio de Miraflores, el bolivariano contestó: “Tuve un tumor maligno del tamaño de una pelota de béisbol. ¿Qué más quieres? ¿Que saque el tumor aquí y explique de qué tipo era? ¿Para alimentar la morbosidad? Eso es lo que quieren algunos, pues no los voy a complacer. Cada quien haga la reflexión que tenga que hacer”.

Sobre la hipótesis de que habría sido un cáncer de colon, Chávez aseguró: “Yo tuve cáncer. Era una pelota dura y encapsulada que afortunadamente fue extraída. Si hubiera pasado el tiempo, a lo mejor se rompía, producía metástasis y atacaba otros órganos. Lo del colon, todo eso es falso”. Sin embargo, el propio presidente venezolano había dicho en junio que luego de la extirpación del tumor siguió practicándose “tratamientos complementarios para combatir los diversos tipos de células encontradas y así continuar por el camino de la plena recuperación”.

El presidente tampoco especificó en qué estadio se encuentra su enfermedad. “Un tumor ‘encapsulado’ no es un término patológico. Los tumores son benignos y no dan metástasis, o malignos y pueden dar metástasis. Dependiendo de cuánto haya invadido o no al organismo, se habla de estadios del paciente”, explicó a PERFIL Ernesto Gil Deza, médico oncólogo y director del Departamento de Docencia e Investigación del Instituto Henry Moore. “Si el tumor no invadió la mucosa, es estadio cero. Si la invadió, dependiendo de cuánto, puede ser estadio uno o dos. Si hay ganglios comprometidos, estadio tres. Si hay metástasis, estadio cuatro, el más peligroso”.

En cuanto a los efectos que le produjo la quimioterapia, Chávez dijo que los médicos le recomendaron restringir el contacto con otras personas porque el tratamiento podría bajarle las defensas. Hace una semana, el gobierno suspendió una cita programada con varias semanas de anticipación entre Chávez y el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad. El mandatario no detalló a qué síntomas respondió la sugerencia de aislarse. “Hay unos doscientos fármacos que se emplean para tratar a pacientes en quimioterapia. Algunos traen toxicidades comunes y otros, muy específicas. El aislamiento del paciente se recomienda en cuadros muy particulares”, indicó el doctor Gil Deza.

Ni siquiera se sabe en qué instituciones médicas se atiende Chávez. De las cuatro sesiones de quimioterapia que se aplicó, tres tuvieron lugar en Cuba. El nombre del hospital que lo albergó en La Habana se mantuvo bajo absoluto secreto. El gobierno sólo confirmó que uno de los ciclos de quimio, el tercero, fue en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo de Caracas, aunque nadie informó a qué se debió el cambio de destino en esa oportunidad.

El diario El Nuevo Herald de Miami aseguró esta semana, en un artículo basado en fuentes anónimas, que Chávez fue ingresado de urgencia otra vez al Hospital Militar el pasado martes. La nota afirmaba que los médicos pensaron en trasladarlo a una clínica privada por una supuesta insuficiencia renal. Chávez se burló del artículo del Herald, pero no desmintió concretamente la presunta internación en el Carlos Arvelo. PERFIL se comunicó con el hospital, pero allí respondieron: “No estamos autorizados a dar información, y menos a los periódicos”.

El hermetismo alrededor de la salud presidencial no es atributo exclusivo de Venezuela. Las intrigas de ese tipo existieron también en Francia con François Mitterand, en la Argentina con Néstor Kirchner e incluso en los Estados Unidos, donde la Casa Blanca exige rigurosos chequeos médicos a los candidatos. En 1893, el ex mandatario estadounidense Grover Cleveland se embarcó en un crucero de lujo para un supuesto viaje de placer. A bordo del buque, cinco cirujanos le extirparon un enorme tumor del maxilar superior izquierdo. Luego, Cleveland dijo a la prensa que le habían sacado una muela.

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