El silencio de los intendentes

El silencio de los intendentes
Los jefes comunales son los que sostienen a Scioli. Callan más de lo que dicen. Si hablaran, el motonauta se debilitaría frente a Mariotto. Pero Scioli mantiene una buena imagen. Hay intendentes que le piden prudencia al vicegobernador mientras se ajustan ante el retraso de recursos de Nación. En tanto, Giustozzi y Mazza se meten en la pelea bonaerense para suceder a Scioli. Algunos sueñan con un operativo clamor para Cristina, si el 2013 es favorable al kirchnerismo.
La pelea por un supuesto sucesor del gobernador Daniel Scioli empieza a complicar la relación de los intendentes del conurbano con el Ejecutivo bonaerense en muchos aspectos, sobre todo por la sobreexposición que viene teniendo el vice, Gabriel Mariotto, que no tardó un solo instante en hacer política de construcción.

Desde Nación parecen estar tranquilos por esta tensión política, porque ahora el centro de la atención presidencial está puesto en la pelea con la CGT, que afecta la tranquilidad que le había dado a Cristina Fernández el 54 por ciento de octubre.

Según trascendió en las primeras líneas municipales, la pelea con Hugo Moyano es complicada y no se resolverá tan fácilmente, pero todos esperan que tarde o temprano se llegue a buen puerto. Algunos apostaban a que la elección de un nuevo secretario general de la central trabajadora aflojara la tensión y resolviera mágicamente el problema, pero nada es tan sencillo como eso.

Fuentes gremiales expresaron la necesidad de que la CGT siga unida, porque, explican, una nueva conducción podría provocar una división interna de la central y quedaría partida en tres, algo que a Nación no le conviene, por eso, quizás lo más lógico será que la Presidenta sostenga a Moyano al frente de la histórica central.

Un Moyano que, desde luego, plantó el conflicto con el PJ bonaerense, que ahora se debate entre Scioli y Mariotto, pero que tiene detrás otros concursantes, como los intendentes de Almirante Brown, Darío Giustozzi, y de Tigre, Sergio Mazza.

Scioli es todo un tema de análisis, porque su futuro está definitivamente atado a la suerte de Cristina Fernández, de quien está muy lejos ideológicamente y, a pesar de que la Presidenta no comulgue con el motonauta, sabe que obtuvo más del 50 por ciento en las elecciones y eso le da chapa al ex vicepresidente de la Nación de Néstor Kirchner.

Claro que Scioli está teniendo algunos problemas con los intendentes, según transcendió de un jefe comunal de la Primera, que no negó el malestar de los intendentes por la idea de que el gobernador quiera sacarse de encima la seguridad, el tema que termina de licuar la “seguridad” política del hombre.

La policía municipal crea malestar entre los intendentes, que habrían sugerido a sus legisladores provinciales, en todas las secciones electorales, que pararan el tratamiento de la ley para no pegarse a un problema que no tiene resolución posible por la intención de crear una policía de apuro sin recursos.

Los intendentes saben que ellos son los que sostienen a Scioli con su silencio en este y otros temas, y que si los jefes comunales hablaran y exigieran al Gobernador lo que necesitan realmente, el Ejecutivo provincial terminaría trastabillando en el orden de la gobernabilidad, pero sobre todo en el futuro político del motonauta que espera que Cristina no se presente en 2015.

La Presidenta ya salió a decir que no se le puede negar a Scioli la intención presidencial, pero 2013 será clave para saber qué puede pasar, porque una igual elección legislativa para el kirchnerismo pondría al oficialismo en condición parlamentaria de reformar la Carta Magna argentina y promover una tercera reelección, y los intendentes ya se consultan en cómo podría instrumentarse un operativo clamor. Esto pasa porque, según este barón del conurbano de la Primera, “no se ve otro candidato con el perfil K que pueda prometer una victoria electoral”.

Por otra parte, al parecer, todo el gabinete nacional mira con desconfianza a Scioli y esto produce aspiraciones en otros dirigentes que pretenden el sillón de La Plata, como Mariotto.

El vicegobernador no para de presentarse políticamente como un armador, pero los intendentes preferirían que el lomense “no apurara tanto los tiempos”, porque crearía un inútil enfrentamiento de los jefes comunales con Scioli y no es momento para eso, sobre todo, aclara esta fuente, porque “Scioli tiene un 70 por ciento de imagen positiva, aunque nadie lo crea”.

Entre los otros dos con aspiraciones, según dejó trascender este intendente peronista de la Primera, Giustozzi no es muy apreciado entre los intendentes, que lo ven como “un poco pedante”, y Mazza no parece tener el perfil del justicialismo al que los intendentes están acostumbrados y recalca: “Mazza no marca la agenda, aunque quiera hacerlo”.

Esta incertidumbre entre los intendentes, además, se junta con la economía, porque, según dejaron trascender de la Primera, “hay una congestión en el tránsito de los recursos de Nación a los Municipios”, lo que traducido es un retraso preocupante de la llegada del dinero para obras públicas.

Por lo pronto, parece haber un operativo de prensa destinado a mostrar una buena salud política entre Scioli y Mariotto, pero la tensión es por demás evidente y alcanza para saberlo algún ejemplo como la presencia y la crítica del vicegobernador en Almirante Brown, objetando a su inmediato competidor en la aspiración del 2015.

Esto, sin duda, recién empieza y todo se verá más concreto conforme avance el 2012, donde se definirán cosas hacia fin de año, cuando se diriman las autoridades del justicialismo y se vea el prólogo de lo que será un 2013 con implicancias sustanciales para el poder bonaerense que busca su líder, porque, como dijeron de Avellaneda, “el PJ de la Provincia no tiene conducción”.

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