En su presentación en la Legislatura, no salió de un par de consignas estudiadas.
Es clave para el Gobierno porteño desconocer al ex espía de la SIDE, para sostener su teoría de que fue "plantado" por el kirchnerismo para armar la causa de las escuchas ilegales. Antes, Fernando Sánchez (Coalición Cívica) había preguntado qué personas designaron al ubicuo James en el ministerio que conducía Mariano Narodowski, ya que éste negó haberlo hecho; por qué se había ocultado esa designación (se publicó en una separata en el Boletín Oficial un año después, según consta en el expediente); y quién había decidido que se demorara tanto esa publicación (Narodowski también declaró ante el juez que había mandado publicar el contrato de manera inmediata).
Sospechosamente, en el Boletín online no aparece la publicación del nombramiento de James. Tampoco hay una sola prueba de su paso por más de un año por el Ministerio, del que se llevó alrededor de 100.000 pesos en concepto de honorarios, sin que el Gobierno pueda mostrar un mail, un memo, un PowerPoint que compruebe las tareas de "asesoramiento jurídico" que habría prestado allí. En medio de la sesión anodina, surgió un nombre que provocó hilaridad en la estudiantina que el PRO llevó para apoyar a su líder: Richard Ford; la claque macrista lo confundió con el apellido del mediático chocolatero.
Rafael Gentili (Proyecto Sur) quiso saber si el jefe de Gobierno conocía a Ford, ex agente especial del FBIenviado para supervisar la investigación del atentado contra la AMIA, integrante de la agencia The Ackerman Group -que participó en la resolución del secuestro de Macri, contratada por su padre Franco-, y si éste le había recomendado al Fino Palacios como jefe de la Policía Metropolitana. Macri contestó que "creía haberlo visto" durante su secuestro en 1991, pero que no lo consultó sobre el nombramiento de Palacios. Sin embargo, en la causa contra James está probado que Ford fue el emisario de Franco ante el abogado de Néstor Leonardo, marido de Sandra Macri, a quien le "sugirió" que se alejara de ella. En esa causa también consta que desde hace 20 años Ford es el jefe de la custodia de la familia Macri, y que trabaja desde entonces con la agencia de seguridad que tenía Palacios: Strategic Security Consultancy.
Macri tampoco explicó por qué, para crear una policía de proximidad, consultó a la DEA, el FBI, la CIAy el Mosad, más preparados para luchar contra el terrorismo que para aconsejar sobre el cuidado a los vecinos.


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