El silencio elocuente de Macri

El silencio elocuente de Macri
En su presentación en la Legislatura, no salió de un par de consignas estudiadas.
Sin duda, Mau­ricio Macri se sintió más a gusto en la Legislatura que en la mesa de Mirtha Le­grand. Casi sin inmutar­se, no salió de un par de consignas estudiadas. Así, lo más sustancioso de la se­sión puede rastrearse en las respuestas que no brindó, o que parecie­ron insuficientes. El ex legislador PRO, Daniel Amoroso, hoy integrante de Unión Federal, inquirió al jefe de Gobierno si algu­nos funcionarios suyos conocían al espía James, con anterioridad a su nombramien­to en el Ministe­rio de Educación. Macri, lacónico, dijo que no. Lo cierto es que la esposa de Ro­dríguez Larreta trabajó con Silvia Zanta, mujer de James; y el suegro de James tuvo negocios con el ministro de Cultura, Hernán Lombar­di.

Es clave para el Gobierno porteño desco­nocer al ex espía de la SIDE, para sostener su teoría de que fue "plantado" por el kirchne­rismo para armar la causa de las escuchas ile­gales. Antes, Fernando Sánchez (Coalición Cívica) había preguntado qué personas de­signaron al ubicuo James en el ministerio que conducía Mariano Narodowski, ya que éste negó haberlo hecho; por qué se había oculta­do esa designación (se publicó en una separa­ta en el Boletín Oficial un año después, según consta en el expedien­te); y quién había decidido que se demorara tanto esa publicación (Narodowski también declaró ante el juez que había mandado pu­blicar el contrato de manera inmediata).

Sos­pechosamente, en el Boletín online no apare­ce la publicación del nombramiento de James. Tampoco hay una sola prueba de su paso por más de un año por el Ministe­rio, del que se llevó alrede­dor de 100.000 pesos en concepto de honorarios, sin que el Gobierno pue­da mostrar un mail, un memo, un PowerPoint que compruebe las ta­reas de "asesoramien­to jurídico" que habría prestado allí. En medio de la sesión anodina, sur­gió un nombre que pro­vocó hilaridad en la es­tudiantina que el PRO llevó para apoyar a su líder: Richard Ford; la claque macrista lo confundió con el apellido del mediático cho­colatero.

Rafael Gentili (Proyec­to Sur) quiso sa­ber si el jefe de Go­bierno conocía a Ford, ex agente especial del FBIenviado para supervisar la in­vestigación del atentado con­tra la AMIA, integrante de la agencia The Ac­kerman Group -que participó en la resolución del secuestro de Macri, contratada por su pa­dre Franco-, y si éste le había recomendado al Fino Palacios como jefe de la Policía Me­tropolitana. Macri contestó que "creía haber­lo visto" durante su secuestro en 1991, pero que no lo consultó sobre el nombramiento de Palacios. Sin embargo, en la causa contra Ja­mes está probado que Ford fue el emisario de Franco ante el abogado de Néstor Leonar­do, marido de Sandra Macri, a quien le "sugi­rió" que se alejara de ella. En esa causa tam­bién consta que desde hace 20 años Ford es el jefe de la custodia de la familia Macri, y que trabaja desde en­tonces con la agencia de seguridad que te­nía Palacios: Strategic Security Consultancy.

Macri tampoco explicó por qué, para crear una policía de proximidad, consultó a la DEA, el FBI, la CIAy el Mosad, más preparados para luchar contra el terrorismo que para aconsejar sobre el cuidado a los vecinos.

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