Siguen testimonios desgarradores en juicio a represores

Siguen testimonios desgarradores en juicio a represores
Se cumplió la vigésima audiencia del juicio por delitos de lesa humanidad, dentro de la causa conocida como la “Noche de los apagones”. En la ocasión declararon los ex presos políticos Julio Moisés, Mario Martín Nuñez, Ernesto Reynaldo Samman, Soledad López y Luis Ramón Sanabria, así como el ex guardiacárcel Dalmasio Rodríguez.
El imputado Rafael Mariano Braga que ha requerido ampliar su declaración ante el tribunal, lo hará recién la semana próxima. Se prevé para las jornadas de jueves y viernes próximos 9 testimoniales. Además el Tribunal dio a conocer una prórroga de la prisión preventiva correspondiente a Antonio Orlando Vargas, el imputado que sigue las jornadas desde el hospital de la cárcel de Ezeiza, en tanto José Eduardo Bulgheroni lo hace desde la sala contigua al Tribunal y Braga desde la misma sala de audiencia.

La intensa jornada del viernes estuvo marcada por los relatos de los sobrevivientes que ayudaron a reconstruir las condiciones de detención en diversos sitios como el Hogar Buen Pastor, la Central de Policía, la Policía Federal, el Penal de Villa Gorriti, el centro de Guerrero y unidades penitenciarias de otras provincias, a donde fueron trasladados algunos presos. También los relatos ayudaron a profundizar el conocimiento respecto de las formas que adquirió la tortura en Jujuy y se volvió a ratificar que los delitos contra la integridad sexual integraron también la metodología represiva.

Uno de los testimonios más relevantes fue el del actual intendente de San Pedro, Julio Carlos Moisés, quien dijo que “los desaparecidos son un invento (de los represores), porque están muertos”.

Moisés fue uno de los primeros detenidos el 24 de marzo de 1976 en su domicilio de San Pedro por personal de Policía de la Provincia. Había sido asesor del Dr. Luis Aredez, durante el breve período en que fue intendente de Libertador. Dijo que cuando fue detenido estaba en subteniente Allende Posse y dijo que en el primer traslado fue en octubre de ese año. “Quedamos 5 o 6 y ese día lloré. Temían que me tiraran al dique Cabra Corral”, manifestó.

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