En el primer acuerdo se exigían 1.500. Ahora la Muni habla de 300 más: 1.150. Pero desde la empresa creen que no hacen falta tantas.
Mestre revisó todo el acuerdo que había heredado de Giacomino, pero decidió no suspender el contrato. Lo mantuvo, renegoció el precio por menos valor que le paga a Siemens por cada boleto vendido, pero al día de hoy el entendimiento no fue rubricado, según admitieron fuentes de la empresa privada y del Ejecutivo. Desde las dos partes fundamentaron que fue por una cuestión de tiempo.
El gobierno radical consiguió pagarle menos a Red Bus, la empresa que tiene Siemens para manejar las bocas y el reparto de tarjetas; pero no logró ningún avance en varios puntos incumplidos que estaban en el contrato y que, más que el costo del sistema, impactan en el servicio a los pasajeros.
La licitación no tuvo un buen “parto”. En diciembre de 2010 se conoció que había sólo un oferente interesado en los pliegos para administrar el sistema de prepago del transporte: la unión transitoria de empresas de Roggio y Siemens, que se postuló por un contrato de 250 millones de pesos. La administración de Giacomino decidió postergar la licitación pública sin mayores explicaciones. Después le siguió la decisión de Roggio de irse del negocio.
Luego, Giacomino siguió adelante y en un nuevo proceso le entregó el contrato a Siemens. Hace justo un año atrás el ex intendente firmó el contrato. Y los radicales gritaron: “Estafa”. Quien es hoy viceintendente, Marcelo Cossar, anunció una denuncia penal contra el entonces jefe de gobierno por los “elevados” costos que se pagarían por gestionar el prepago.
Con Mestre en la administración, se volvió a negociar el contrato y se bajó el precio que se abona por el manejo de las tarjetas y la logística en las bocas de carga. Empresa y municipio se pusieron así de acuerdo, pero hay cuestiones finas para los pasajeros que siguen en veremos.
Cantidad de bocas. En la administración de Giacomino se obligaba a la privada a instalar 1.500 puntos para cargar las tarjetas. Hasta la actualidad se llegaron a colocar en quioscos, negocios o casillas 850 sitios para tomar créditos para viajar.
Tantos los choferes como los empresarios del transporte aseguraron que el número de bocas hoy sigue siendo insuficiente y que se mantienen los problemas en los barrios, en los que la gente no tiene puntos próximos para recargar.
“El acuerdo fue bueno en el sentido de que no íbamos a recibir más cospeles, ni plata y sólo la tarjeta para los pasajeros. Pero pasó que hay lugares en los que no hay bocas y las máquinas que tienen los colectivos son viejas”, se quejó el vocero de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Adrián Lentini.
Lo mismo señaló el director obrero de la Tamse, Néstor Arrieta: “Vemos el tema con preocupación porque también observamos que están faltando tarjetas”.
En esa sintonía opinó el empresario de Coniferal, Gustavo Mira: “Se agilizó para los choferes y las unidades porque es más fácil la tarjeta, no así el cospel que ya era una cuasi moneda. Estamos siempre a favor del plástico, pero lo tienen que promover. Estamos permanentemente sugiriéndoles (a Siemens y a la Municipalidad) ideas para que haya más bocas, para que se puedan hacer cargas automáticas”.
El secretario de Transporte, Juan Pablo Díaz Cardeilhac, aclaró que el número de puntos óptimo y acordado con la privada Siemens es de “1.150”. Hoy los usuarios tienen 850 lugares para recargar los plásticos, o sea que restan 300 sitios que se deben incorporar en la ciudad. “Las bocas no son ni las 1.500 de la gestión anterior, ni las de ahora. Queremos 1.150 y para eso estamos trabajando. Para que tengan una ubicación geográfica y que se puedan cubrir todas las falencias posibles”, puntualizó Díaz Cardeilhac.
Desde Siemens, Fernando Gaviglio dijo, a diferencia del secretario municipal, que “con 1.000 puntos está bien”. “Sobre todo, si miramos a Santiago de Chile que tiene 2.000 bocas, muchísimos más habitantes. Pero si creen que tienen que ser 1.100 ó 1.150, lo veremos”, aceptó.
Evidentemente, el número de bocas no está acordado.
Para la privada, el número se tiene que adaptar de acuerdo a lo que vaya exigiendo el mercado.
Máquinas tiqueadoras. El otro punto que viene demorado es el recambio de los aparatos que emiten los boletos en los colectivos. Están en uso desde hace 15 años y estaban más adaptados a cospeles que a las tarjetas. Además, por la misma utilización muchos tienen problemas en la extensión del boleto o en la lectura. A tal punto está el enojo por este tema, que los choferes ya realizaron una presentación en el Ministerio de Trabajo y estudian volver a reclamar porque las fallas de estas máquinas disminuyó la cantidad de colectivos operativos. Los coches que no tienen las tiqueadoras en estado deben volver a la punta de línea y suspender el viaje.
“Las máquinas están fallando, ya se lo hemos dicho, se les traba el papel, otra vez era la tinta, no leen las tarjetas, están viejas. Nos prometieron que iban a colocar las nuevas, pero no empezó ni la prueba piloto”, indicó Lentini, vocero de los colectiveros.
“En Tamse hay muchos coches que pierden la vuelta porque se traban las máquinas. Esto sucede porque no invierten, porque no traen las nuevas. Hasta ahora no apareció nada para probar”, agregó Arrieta, de la Tamse.
El secretario de Transporte dijo que llegarán en 40 ó 50 días, y que los equipos técnicos de la Municipalidad están trabajando en un cronograma para la colocación de nuevas tiqueadoras que eviten tener suspender los servicios. Fundamentó que los motivos que recibió de la empresa, por las demoras, fueron porque estas “estaban en la Aduana”.
“Nosotros estamos haciendo todos los seguimientos, claro, que si se tiene que intimar a la empresa (Siemens), lo haremos”, aclaró Díaz Cardeilhac.
Gaviglio, de la empresa contratada, dijo que es un hecho la colocación de las tiqueadoras, que el atraso fue problema de importación. “Son cuestiones imponderables, pero a fines de agosto ya las tendremos en Córdoba”. La instalación dependerá de un esquema que se coordinará con las transportistas, la Municipalidad y Siemens. Antes de fin de año deberían estar listas.
Recargas automáticas. Lo más novedoso del contrato es la habilitación por primera vez de máquinas de carga automática de créditos para viajar. Por ejemplo, una persona introducirá un billete, y luego el plástico. De esta manera, se concretará la recarga. Fueron prometidas y anunciadas por el municipio para ser colocadas en los CPC y en los grandes centros comerciales. Sin embargo, aún no están en uso. Más aún, desde Siemens explicaron que están “en proceso” de construcción porque están siendo realizadas en Córdoba. La contratista se comprometió a colocarlas ni bien estén terminadas. Pero los empresarios de Ciudad de Córdoba y de Coniferal ya perdieron la paciencia. “Nos cansamos de proponer ideas, que se creen móviles con cargas en los barrios, que recorran la ciudad, que estén en los shoppings...”, resumió Mira.
Es lo hay, luego de dos años de conversaciones con Siemens.
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Le cambiarán el look a las garitas
Los puntos céntricos de recarga de tarjetas para el transporte serán renovados. La Municipalidad le pidió a Siemens que cambie estas casillas vetustas, de la época de Emir, por unas cabinas nuevas, con colores y más atractivas y cómodas para los usuarios.
Desde la empresa confiaron que están trabajando en el diseño e incluso que sumarán más puntos de este tipo para la atención de los viajeros. Una firma de imagen evalúa por estos días cómo serán las “nuevas casitas” de la tarjeta del transporte. Una de las opciones que imaginan es que se le sumen publicidades a los costados de las garitas.




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