Unas 50 familias se ven afectadas por la falta de presión y la respuesta que reciben de la empresa es que las mejoras deben salir de su bolsillo.
Sigue el descontento y, esta vez, el desconcierto en las cincuenta familias que habitan los segundos pisos de las torres del barrio Autonomía por la falta de presión del agua de la que está a cargo de la empresa Aguas de Santiago, lo que genera una serie de inconvenientes de difícil resolución, sin la colaboración de los responsables de este hecho.
Ante las permanentes quejas de los usuarios del servicio, se explicó a Nuevo Diario, LV11 y FM 88.1 que “el descontento se basa en que cuando se inauguró el barrio Autonomía, el servicio que prestaban era excelente”. Y señalaron, además, que “la empresa cuenta con dos enormes cisternas de reservas y una torre elevada de distribución que servía al barrio, durante mucho tiempo”. Sin embargo, indicaron que “el problema se agravó cuando creció el barrio en su periferia, a lo que se le sumaron los llamados ‘colgados‘ que conectan sin permiso las cañerías domiciliarias y no abonan ningún canon”.
Por otra parte, lo que tienen es “desconcierto”, por cuanto según explican “Aguas de Santiago aconseja a las cincuenta familias que habitan los segundos pisos de las torres, colocar en los lavaderos un tanque de reserva más un bombeador eléctrico de media pulgada, más todo el tendido de cañería que lleve a los tanques elevados el agua necesaria para cubrir las necesidades fisiológicas de tanta gente”.
Asimismo, sostuvieron que “el conjunto de todos los elementos nombrados previamente, supera los dos mil pesos, sin contar la mano de obra y el gasto en electricidad que se suma a un motor eléctrico que hace funcionar todo el sistema”.
Frente a ello, la gente sostiene que hay quienes cobran de bolsillo 1.300 a 1.500 pesos, haciendo imposible invertir el dinero necesario para salir de la situación de crisis actual.
Piden entonces a la concesionaria “ponerse la mano en el corazón porque el agua también es un derecho humano que deben gozar todos los habitantes. ¿Qué dice a todo esto la Asociación de Defensa al Consumidor?”.
Comentá la nota