Las decenas de piquetes realizados en la provincia fueron el emergente de un problema estructural.
De acuerdo con las versiones en el sector de los hidrocarburos, los faltantes, que recrudecieron durante el frío fin de semana, se deben a la mala distribución del subsidio mediante el cual la Secretaría de Energía de la Nación le fija un precio a la garrafa.
“Los desembolsos del Estado nacional no llegan a toda la cadena. Los subsidios se concentran en las productos y las distribuidoras pero los comerciantes no lo reciben por lo que algunos prefieren no venderlas o, peor, cobrarlas más caras”, informó una fuente calificada de la actividad que prefirió el anonimato.
De esta forma, con un valor establecido en $16 para la unidad de 10 kilos y de $25 para la de 15, la ganancia del comerciante es mínima. “El precio de lista de una fraccionadora es de $15 y de $24 por lo que a un almacenero sólo le queda un $1, una ganancia insignificante comparada con el costo que tiene encargar un camión”, razona la misma fuente.
Esta situación pudo ser corroborada en varios comercios de Godoy Cruz, en los que sus propietarios dejaron de dedicarse a la venta de garrafas. “Aunque tiene demanda, el gas envasado no te deja casi nada”, comentó Roberto Gutiérrez, del mercado California.
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