El precio no es el único problema: el cereal se está transformando en un producto cada vez más difícil de vender. Un informe de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola da cuenta de que en muchas zonas no hay compradores.
En un informe preparado por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea) se muestra que en el primer trimestre de 2011 los valores de maíz Disponible ofrecidos por la exportación, si bien sufrían un descuento considerable, copiaban la evolución de los precios internacionales. Pero a partir de abril -con el ingreso de la cosecha 2010/2011- los precios locales comenzaron a registrar una tendencia decreciente, a pesar de las subas experimentadas por los valores FOB, por la lenta liberación de ROE. Por ese motivo el descuento aplicado por los exportadores llegó a registrar en algún momento hasta 80 u$s/tonelada. Un ejemplo de ello: un empresario entrerriano que a comienzos de este año logró vender maíz a compañías avícolas de la zona por 800 $/tonelada a retirar del campo, en las últimas semanas sólo conseguía colocar el producto a 550 $/tonelada puesto en destino y con un plazo de cobro de 40 a 45 días.
Serios problemas
El resultado económico del maíz es muy delicado en el noroeste argentino. Lucas Elizalde, productor de Salta, cuenta que además de los problemas provocados por las restricciones a las exportaciones, en la zona pierden la mitad del precio del maíz por gastos de flete. “Si el maíz se cotiza 600 pesos por tonelada en Rosario, los productores recibimos 300 pesos en el campo por los altísimos gastos de transporte; aún así hay muchos problemas para vender”, compara.
Con ese precio se requieren más de 60 quintales por hectárea para cubrir los costos en un campo alquilado, contra un rinde promedio de la zona del orden de 58 quintales por hectárea, con muchos casos de 40 ó 50 quintales por hectárea.
En esa región no hay consumos que demanden cantidades significativas del cereal y el 90% de lo producido se orienta a la exportación, por lo que cuesta concretar negocios.
Frente a esa realidad, los agricultores tratan de ubicar su producción como pueden, “de a poco, a medida que se van liberando ROE. Otros buscan canje de grano por insumos, pero esas operaciones son difíciles de concretar”, advierte Elizalde.
Campaña 2011/2012
En el invierno de 2011 se pronosticaba un aumento del 30% en el área sembrada con maíz en la Argentina, por el incremento de los precios FOB y por el margen bruto competitivo con relación a la soja. Sin embargo, las últimas estimaciones estarían dando un incremento de sólo 13%, al pasar de 3,1 al 3,5 millones de hectáreas.
¿Qué provoca este comportamiento que no debería haber ocurrido si se tiene en cuenta que hay semillas, fertilizantes y agroquímicos que permiten alcanzar altos rendimientos? En parte influyó la escasez de humedad en septiembre, pero también falta un insumo clave: la confianza. Los productores temen no poder vender el maíz tras la cosecha y eso se refleja en el escaso aumento de área en un año histórico para los precios internacionales del maíz.
¿Cuál es la actitud de los productores frente a este contexto? Las empresas que están mejor posicionadas en maíz 2011/2012 son aquellas que realizaron coberturas con contratos futuros y forwards en el primer semestre de este año, para asegurarse la entrega de mercadería luego de experimentar muchos dolores de cabeza fruto de las restricciones ya existentes para comercializar la cosecha 2010/2011.
Otra posibilidad son los basis, consistentes en contratos forward (con fecha y lugar de entrega prefijado) en los cuales se establece una determinada diferencia (basis) con una posición determinada del mercado de Chicago (CME Group). De esta manera, por ejemplo, si se negocia un contrato en el cual se establece una diferencia o basis de 80 u$s/tonelada con respecto a la posición maíz mayo 2012 del CME, el productor cobrará 80 dólares menos que esa posición en Chicago al momento de entregar la mercadería o de fijar precio en un determinado plazo, según lo establecido en el contrato.
En síntesis, con un sistema de comercialización que complica seriamente esta etapa del cultivo, la Argentina está perdiendo una oportunidad que brinda un mercado mundial de maíz muy demandante.
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