Siguen los amagues de la política

Todo indica que los esfuerzos del justicialismo por sumar a Weretilneck están más cerca de dar resultados. El intendente no ha dado aún la palabra final.
Alguna vez, Alberto Weretilneck le deslizó a uno de sus colegas (políticos) una sugerencia que estaba muy relacionada con expresiones que el intendente cipoleño habría formulado en ese momento en relación con algunas exteriorizaciones referidas a los futuros procesos electorales que hoy, cercano al cierre de este 2010, parecerían acelerarse a ritmo muy vertiginoso.

“Le dije que no se trague el amague…”, fue la recomendación de entonces –un año atrás- cuando los eventuales alineamientos hacia tal o cual dirección apenas podían interpretarse como insinuaciones más que nada producto de una formalidad o circunstancia coloquial. En definitiva, todavía el intendente cipoleño no ha puesto sobre la mesa la carta que marque con claridad meridiana una postura -definitiva- hacia el 2011.

El hecho de que su partido lo hubiese propuesto como candidato a gobernador pareció ser una actitud más audaz que otra cosa, habida cuenta de lo complejo que le ha significado hasta ahora a un candidato de una tercera fuerza llegar por su cuenta al principal sillón de la Casa de Gobierno en Viedma, ya que esa cruzada implica nada menos que sortear dos obstáculos importantes con son la UCR y el PJ. Y eso el cipoleño lo sabe mejor que nadie.

Weretilneck es conciente que representa a una de las ciudades más importantes de la provincia, acredita una gestión que lleva ya siete años de gobierno con resultados más o menos interesantes y ello puede capitalizar un caudal de votos probablemente significativo. No en vano son los coqueteos que le dispensan radicales y peronistas.

Carlos Soria ha dicho más de una vez que tiene incorporado a Weretilneck en un frente electoral para el año próximo. La oferta es muy clara y por cierto apatecible porque se trata de la vicegobernacion. El propio intendente local se ha encargado de admitir como algo cierto, avalado por manifestaciones como que "estamos avanzando y trabajando en un proyecto común" (ver pág. 3). Eso sí, ayer mismo le reconoció ello a este diario pero sostuvo, una vez más, que "vamos bien, pero nada está del todo aún cerrado" con Soria.

En tanto, el jueves, el veterano líder radical Pablo Verani fue el visitante que llegó al despacho del jefe de gobierno municipal para tratar de convencerlo de que se sume al esquema que desde 1983 y en forma ininterrumpida gobierna la provincia; ergo, el radicalismo como eje. Más allá de los “mimos” y propuestas que pudieron haber existido en esa charla de casi noventa minutos, Weretilneck reconoció la razón del encuentro y con un categórico “no pudo”, explicó que la gestión del senador había sido en vano. ¿Puerta definitivamente cerrada? Todo parece ser así. Más aún cuando en los últimos tiempos el intendente se ha mostrado cada vez más distante del oficialismo provincial y hasta advertir lo del “final de un ciclo” de estas gestiones que ininterrumpidamente vienen desde 1983.

Pero en conclusión, hay que esperar y tener paciencia. “Para fin de año o comienzos del otro creo que ya habré tomado una decisión final” es una frase utilizada por Weretilneck con este diario cuando se lo ha consultado acerca de qué hará en el 2011. A simple vista, la impresión es que su mejor sintonía es con los peronistas, en este caso con el roquense Soria.

Pero hay un detalle que no puede pasar por alto. No sólo del intendente cipoleño se esperan definiciones concretas con respecto a la posición definitiva en el proceso electoral que se abrirá para el año próximo.

Hay otro alfil de la política rionegrina que tiene a muchos en ascuas y es Miguel Pichetto quien, por singular coincidencia con Weretilneck, también ha anunciado que su posibilidad de postularse será algo que resolverá más hacia fines de este año y –advirtió- en concordancia con la estrategia de la Casa Rosada.

En una palabra, siguen los amagues, algo que en lo político a esta altura quizá haya que comenzar a tenerlos muy en cuenta.

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