Mientras los militares se alistan para una improbable confrontación bélica y los diplomáticos preparan sus discursos para la reunión de la Unasur del próximo jueves, Chávez y Uribe le echaron más nafta al fuego con acusaciones cruzadas.
Después de que en la noche del viernes el presidente de izquierda pidió a la guerrilla “reconsiderar su lucha armada”, Hugo Chávez declaró ayer que las recientes denuncias de Colombia ante la OEA forman parte de un plan para “preparar a la comunidad internacional” a aceptar un ataque contra su gobierno y su vida proveniente de Estados Unidos. Mientras, los militares se alistan para una improbable confrontación bélica y los diplomáticos preparan sus discursos del próximo jueves, cuando se reunirán los cancilleres de la Unasur en Ecuador, un día después de la visita de Néstor Kirchner a los países en conflicto.
Al terminar un acto conmemorativo del natalicio de Simón Bolívar, libertador de las naciones hoy en disputa, Chávez reveló que recibió una carta de “alguien que merodea por allá en Norteamérica” donde le advierte que, con el concierto de Colombia, se estaría conspirando en contra de él. En medio de esta nueva confrontación, los supuestos planes para asesinarlo se están acelerando, aseguró Chávez la tarde de ayer. “Lo sé, estoy condenado a muerte, pero no voy a ceder ante el chantaje y las amenazas (...). Si ese fuera nuestro destino lo aceptaríamos, porque sería un millón de veces mejor correr el mismo camino de Simón Bolívar por la soledad, el ostracismo y la muerte..., dijo el gobernante añadiendo que “la fase de preparación de la comunidad internacional con la ayuda de Colombia está en plena ejecución”.
Según la hipótesis del mandatario venezolano, las siete bases militares colombianas ocupadas por Estados Unidos forman parte de la estrategia para atacarlo. “En todo caso, para cualquier circunstancia que nos toque enfrentar, estemos a la altura del gigante Bolívar, porque estamos obligados a ser gigantes sobre esta tierra heroica”, afirmó Chávez, sumándole emoción al actual episodio de pelea binacional.
Sus declaraciones sorprendieron a muchos colombianos, no por las fuertes acusaciones que suele usar el vecino contra el gobierno de Uribe, a quien señala como “mafioso”, sino por el clima aparentemente conciliador que dejaron sus anteriores alocuciones a la prensa. El viernes, el gobernante venezolano puso en duda la capacidad de los rebeldes colombianos para llegar al poder por la vía armada. “Creo que no hay condiciones en Colombia para que ellos en un plazo previsible puedan tomar el poder”, afirmó desde Caracas durante un foro de sindicalistas. Acto seguido, explicó que la guerrilla “se ha convertido en la principal excusa para el imperio: penetrar Colombia a fondo y desde ahí agredir a Venezuela, a Ecuador, a Nicaragua, a Cuba”. Según Chávez, “la guerrilla colombiana debería considerar seriamente el llamado que algunos de nosotros hemos hecho; con todo respeto, el mundo de hoy no es el mismo que el de los años sesenta”.
En Bogotá, la respuesta sigue siendo insistir en la denuncia y la petición de nombrar una comisión que visite los estados fronterizos donde, supuestamente, se entrenan unos 1500 insurgentes, entre ellos los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Estados Unidos respaldó esta iniciativa a través de una comunicación del Departamento de Estado, donde expresa que apoya “la creación de una comisión internacional de verificación que visite y examine los campamentos identificados, durante los próximos 30 días”. Estos sumarían unos 86, según dijo el jueves Luis Hoyos, embajador ante la OEA por Colombia, durante la sesión extraordinaria que el organismo convocó para presentar las fotografías y videos que hoy Colombia alegan son prueba de su vieja denuncia.
El canciller colombiano Jaime Bermúdez aseguró que, aunque existen ofrecimientos de países vecinos para mediar en la crisis, lo importante para su país es crear un mecanismo que permita “desmantelar los grupos terroristas que veranean” en Venezuela con la cooperación de este país. Para Bermúdez, el espacio convocado por la Unasur para el próximo jueves lo utilizará para “profundizar” las denuncias que presentó en la OEA. Evo Morales, presidente de Bolivia, invocó a la Unasur a discutir el tema en conjunto en un discurso donde dejó clara su alianza con Venezuela y los demás gobiernos de izquierda en América latina. “Jamás los pueblos de Sudamérica podemos permitir una guerra de dos hermanos vecinos”, dijo Morales a la televisión. Rafael Correa, su homólogo en Ecuador y presidente pro témpore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), convocó ayer un consejo de cancilleres en Quito. Los representantes de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, se reunirán el jueves para tratar la situación de la ruptura de las relaciones diplomáticas. Agustín Armas, asesor de comunicación de la Cancillería, detalló que en la cita también se buscará analizar “el diálogo y la paz” en la región latinoamericana. Mañana se reunirán en Buenos Aires el secretario ejecutivo de la Unasur, Néstor Kirchner, y el presidente electo de Colombia, Juan Manuel Santos, quien hasta ahora no pronunció opinión sobre el tema.






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