Aseguran que el predio se convirtió en "tierra de nadie". Desde hace siete meses que piden una solución y nadie los escucha.
Lo que antes era un lugar de diversión —ni rastros quedaron de los arcos de fútbol—, ahora es un sinfín de porquerías. A dos cuadras se encuentra la escuela "La Rioja". Los chicos del nivel primario y los adolescentes utilizan el camino de tierra, marcado en el medio del predio, para cortar camino. Afirman que no es seguro.
“Tenés que caminar por la calle y sobre las orillas del terreno porque por dentro es peligroso”, dijo el vecino, Roberto Pardo, que a sus 77 años considera que ya nadie lo escucha en la Municipalidad y, ni siquiera, le apetece formar parte de la comisión vecinal ya que sufrió un ACV y cuya receta es “mantenerse tranquilo”.
El basural está a tres cuadras de la ex estación de trenes donde funciona la Dirección de Medio Ambiente Municipal.
Además de la basura, en 400 metros de largo, hay montañas de tierra cuyas bases son ladrillos de todas clases, cascotes, piedras y restos de materiales de construcción. “A la noche pasan camionetas y dejan de todo. Hasta había un ternerito que después se lo comieron los perros y los desparramaron hacia la otra cuadra”, comentó Pardo. El hombre contó que vio tirar basura por parte de camiones contratados por la Municipalidad. “¿Para qué voy a tomar la patente si nadie hace nada?”, se consultó sin aguardar una respuesta.
A principios de junio, los pobladores se reunieron para protestar. Aunque manifestaron la presencia de los agentes municipales, aún esperan una respuesta definitiva y saludable.
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