Sigue la Muestra de Cine Nacional

Con buena respuesta de público, tiene continuidad la Muestra de Cine Nacional. El programa para hoy jueves. La película Larguirucho y Soledad sigue convocando a los más chiquitos.
A las 9.30 y a las 14 horas se proyectará “Larguirucho y Soledad” para chicos de instituciones educativas, con entrada libre y gratuita.

En tanto que a las 20 horas se proyectará “El otro fútbol”, documental apto para todo público dirigido por Federico Peretti.

No es sólo un documental sobre fútbol, es vivir en carne propia un mundo signado por el despojo y el olvido, pero con una amplia oferta para aquel valiente que esté dispuesto a explorarlo. Barrio, improvisación, sacrificio, situaciones que parecen haber salido de un cuento, lugares inverosímiles, personajes difíciles de encontrar en otro ámbito, pasión y la certeza de contar con un privilegio que en Primera y en Europa no se consigue: saber que siempre se tiene una maravillosa historia más para contar.

La película representa el esfuerzo de tres años recolectando material de distintos partidos que le tocó cubrir a su director como fotógrafo para una revista de fútbol del ascenso, en donde además de enviar las tomas que le solicitaban, comenzó a percibir "otra mirada". "Me di cuenta que había otras cosas que estaban piolas", expresó Peretti. "Estaba bueno lo que pasaba afuera del partido, como una tribuna con poca gente o la señora del buffet que cortaba la entrada. Me gustaba la idea de aprovechar el tiempo, mientras trabajaba para la revista", agregó. En total, el cineasta observó 140 equipos, 77 de la región metropolitana y 63 del interior, contabilizando 200 partidos y 300 horas de material.

Posteriormente, a las 22 horas se proyectará “Pompeya”, filme apto para mayores de 16 años. Protagonizada por: José González, Federico Lanfranchi, Hernán Bustos, Lorena Damonte, Jazmín Rodríguez y Juan Manuel Tellategui, con guión y dirección de Tamae Garateguy.

"Pompeya" trata la historia de un guionista experimentado, su aprendiz y un director de cine, quienes comienzan a imaginar una película de gangsters que transcurra en los márgenes del Buenos Aires actual. En reuniones sucesivas, va quedando claro que la sofisticación intelectual del primero -quien preferiría más Borges y tragedia griega que la sangre, el sudor y las balas con que se entusiasman los otros dos- no tendrá lugar en el guión final. Paralelamente, aparece la película imaginada: un policial violento, con personajes de nombres exóticos, que transcurre en un barrio de Pompeya mítico y cosmopolita.

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