"La Niña" sigue con intensidad

El fenómeno que padece el centro del país, la zona agrícola por excelencia, continúa aguardando lluvias que llegarían entre martes y miércoles. Los efectos productivos y económicos serán de consideración, pero aún no está todo perdido. En nuestra zona, los maíces son los más afectados.
El informe climático mensual de la Bolsa de Cereales porteña advirtió que se repite el patrón evolutivo de tres temporadas consecutivas del fenómeno climático "La Niña", que parece haberse instalado con el inicio del nuevo siglo.

La secuencia a la que se hace referencia es "El Niño" fuerte (2006/2007 y 2009/2010, una primera "La Niña" (2007/2008 y 2010/2011) que, por tener un antecedente del signo contrario, no llega a manifestarse en forma completa. Una segunda "La Niña" (2008/2009 y 2011/2012) que, por tener un antecedente del mismo signo, se potencia significativamente.

Durante la primera parte de la primavera, la intensidad de "La Niña" fue moderada por la persistencia de un amplio foco con aguas cálidas, ubicado en el Atlántico, que actúa como factor compensador y mejora el aporte de humedad hacia el interior del Continente Sudamericano. Gracias a esta características, las lluvias de octubre y la primera quincena de noviembre fueron abundantes, lo que permitió una buena implantación y arranque de los cultivos de verano, generando una sensación de optimismo entre los productores y técnicos.

Como es normal en la mayoría de los episodios de "La Niña", las precipitaciones de la segunda quincena de noviembre y la mayor parte de diciembre fueron escasas, "siendo acompañadas por fuertes calores, que provocaron una elevada evapotranspiración, consumiendo las reservas de humedad en la mayor parte del área agrícola nacional", según el análisis del experto en agro clima, Eduardo Sierra.

Esta evolución reavivó el temor de que pudiera repetirse un impacto negativo como el registrado en la campaña 2008/2009, lo que generó una sensación de alarma en gran parte del sector agropecuario argentino.

“Cabe reiterar que esta evolución se repite en la mayoría de los episodios de La Niña, haciendo que el verano comience con los suelos desprovistos de humedad, lo cual pone a los cultivos estivales en una situación de extrema dependencia con respecto a las lluvias de enero y febrero", expresó.

En la mayor parte de los episodios de La Niña, a partir de mediados de enero comienzan a producirse precipitaciones, que reponen las reservas de humedad de los suelos, lo que permite que los lotes de cultivos se recuperen y se llegue a un resultado productivo que, aunque no suele alcanzar una cifra récord, es suficiente para obtener una adecuada rentabilidad.

Los 20 años transcurridos entre los episodios catastróficos de 1988/1989 y 2008/2009 hacen pensar que se trata de un tipo de evento que se repite sólo cada 20 años, por lo que, desde el punto de vista estadístico, "la probabilidad de que pueda repetirse en la campaña 2011/2012, sólo tres años después del anterior, parece muy baja".

Desde el punto de vista físico, los cambios operados en el clima durante el último medio siglo, hacen temer que la fase húmeda, experimentada por el clima sudamericano desde mediados de la década de 1970 hasta finales de la década de 1990, "está llegando a su fin".

"Dando paso a un estado climático menos favorable, que recuerda la nutrida sucesión de sequías observadas desde finales de la década de 1920 hasta mediados de la década de 1950", sostuvo Sierra.

Paralelamente, "parece estarse produciendo una acentuación del régimen térmico, observándose una marcada alternancia entre prolongados lapsos cálidos, con temperaturas máximas muy elevadas, que causan un fuerte consumo de humedad, y cortas pero muy vigorosas irrupciones de aire polar, que producen heladas muy tempranas y muy tardías.

El desarrollo de "La Niña" 2011/2012 muestra algunas diferencias substanciales con respecto a "La Niña" 2008/2009, ya que “tuvo características continentales y afectó negativamente a regiones que usualmente no responden a su influencia, por lo que causó problemas de

consideración en la mayor parte del área agrícola de Sudamérica.

El episodio 2011/2012 registra un desarrollo mucho más típico del fenómeno de La Niña, "afectando positivamente a ciertas zonas y negativamente a otras".

EN LA REGION

En una recorrida por la zona de influencia de Rafaela se puede apreciar que la afección de la sequía es muy dispar.

Tal como se comentaba en el Suplemento Rural del pasado jueves, la soja de primera es la que menos acusa la falta de precipitaciones, ya que por su estado avanzado, subsiste con la humedad profunda de la tierra, sin embargo, los cultivos de segunda en pocos casos lograron despegar como corresponde de la línea mínima de crecimiento, ya que al no haber agua en la superficie, con las altas temperaturas y el fuerte sol de cada jornada se hace difícil un proceso de crecimiento estabilizado.

Son los maíces (como se puede apreciar en la foto de un lote de Lehmann), los más afectados. Con falta de desarrollo, a pesar de la altura, pero con muchas hojas quemadas y parte de la caña seca, pero con humedad aún en el interior, todavía no se pueden cosechar para ser picados, en muchos casos, como ya se hizo en el 25 por ciento de los cultivos del centro-norte santafesino. Se da en muchos terrenos enfrentados, que algunos lotes siguen adelante; y los otros no, dependiendo de la semilla elegida y del tratamiento con el que hayan contado durante su primera etapa. Claro está que la ausencia de precipitaciones no permitió la siembra de los maíces de segunda, con lo cual se estima que la suma de los valores será trascendente una vez concluida la campaña.

En cuanto a las pasturas, aún no se notan deterioros demasiados visibles, con lo cual las lluvias que se aguardan para la semana que se inicia hoy, específicamente para martes y miércoles, con un 60 por ciento de probabilidades según Weather.com; coincidiendo con el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional, a través de nubosidad en aumento hasta el día miércoles para el cual se aguardan, incluso, episodios eléctricos durante la tormenta que abarcaría la región central nacional.

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