"Estamos listos para una visita" sobre la revisión de las cuentas, dijo la vocera del Fondo
"Seguimos comprometidos con las autoridades de la Argentina, tenemos una representación propia en el país. Estamos listos ahora -al igual que lo hemos estado en los últimos años- para realizar" una visita, pero, hasta el momento "no se ha recibido nada" nuevo del Gobierno en tal sentido, dijo la vocera del organismo, Caroline Atkinson. Cautelosa, la funcionaria evitó hacerse eco de las afirmaciones del ministro de Economía, Amado Boudou, y del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quienes, en forma coincidente, afirmaron ayer que el país "no necesita" al organismo y que, por el contrario, cuando lo tuvo cerca "le fue muy mal".
Lo cierto es que con su renovada resistencia a aceptar la revisión de cuentas a la que está obligada como parte del organismo, la Argentina está ganando popularidad entre quienes aquí siguen la economía internacional. Ayer, apenas Atkinson compareció en conferencia de prensa, la primera pregunta fue para la evolución de la crisis en Grecia, y la segunda, para la reticencia argentina a que técnicos del organismo revisen sus cuentas oficiales, entre ellas, las que elabora el Indec. Y fueron varios los interesados en preguntar sobre la misma cuestión.
"Temo ser aburrida ya con esto", se atajó Atkinson, como preludio a su afirmación de que, en rigor, no tenía nada nuevo para comentar. "No hemos recibido comunicación alguna de las autoridades" de la Argentina, dijo. "Nosotros estamos listos" para acudir en cuanto el país lo pida.
El gobierno de Cristina Kirchner mantiene la reticencia que inició su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, a permitir que el organismo audite las cuentas oficiales.
La última vez que la Argentina abrió sus puertas a esa verificación -conocida como Artículo IV°- fue en 2006. Y desde 2008, cuando debería haberse sometido a una nueva revisión, la cuestión se mantiene como una piedra en el zapato tanto de la relación con el organismo como de la credibilidad de las estadísticas oficiales.
Al consultar a la vocera del organismo, la prensa local se hizo eco de una versión del diario inglés Financial Times , según la cual la Argentina estaría "dispuesta" a permitir la revisión, como parte de los requisitos que necesita para renegociar la deuda por US$ 7000 millones que tiene pendiente con el Club de París.
Versiones encontradas
Pero tanto Boudou como el jefe de Gabinete rechazaron a coro esa afirmación. "La Argentina no necesita al Fondo", dijeron, aunque Fernández sí ratificó la intención del Gobierno de "normalizar" su relación con el Club.
Las versiones encontradas alimentaron la impresión de una posible división de criterios dentro del Gobierno sobre la posibilidad de llegar o no un acuerdo con el organismo.
"A la Argentina le ha ido muy mal cuando el Fondo tuvo injerencia en sus políticas. Y todo esto tiene que ver con cuestiones macro, como el endeudamiento; pero, también, con la vida cotidiana de los argentinos", dijo Boudou.
"Pregúntenles a ellos", contestó Atkinson cuando la prensa le consultó sobre las expresiones de las "autoridades y ministros" argentinos.
Todo esto ocurre mientras la Argentina inaugura una nueva etapa en su relación con el FMI, con la llegada del nuevo representante del Gobierno, Alfredo MacLaughlin.




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