Mientras que el rector Riccardo sostiene que es necesaria una reorganización, Raba afirma que es un plan que dejará déficit en Química.
Entre los que apoyan la propuesta elevada por el oficialismo, está el propio Riccardo, quien a mitad de semana ofreció una extendida conferencia en la que desmenuzó cada párrafo que volcó en el plan oficial sin entrar en demasiados detalles organizativos como presupuesto y funcionamiento, ya que interpreta que esa será una tarea para discutir ante la Asamblea Universitaria, que es el órgano universitario integrado por los consejos directivos de las distintas facultades más el rector, que tiene atribuciones exclusivas para la reorganización y generación de nuevas unidades académicas.
Por ahora, la contra al planteamiento oficial tiene como principal referente al decano de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia, Julio Raba, quien consideró que en la comunidad universitaria no existe el consenso necesario para sentarse a debatir sobre una reestructuración de la casa de estudios superiores.
Según afirmó Raba, el proyecto sólo es aceptable para la creación de las facultades de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias y de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales, que se erigirían sobre la base de la FICES.
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