Sigue en caída libre el manejo de la salud pública provincial

De la dramática situación de desarticulación y abandono en la que cayó el sistema de la salud pública formoseña, no se salvan ni los profesionales, ni los trabajadores sanitarios que en condiciones infrahumanas, presionados, con contratos precarios y por magros salarios prestan servicios para José Luis Décima.
El jefe de la cartera de Desarrollo Humano, acaba de despedir a otra tanda de fumigadores ?antidengues?. Además, acumula deudas con más de 120 empleados que desde hace cinco meses trabajan con la esperanza de poder suscribir el ansiado contrato "en negro" que prometido.

Décima, hace dos meses no paga los sueldos que llegan desde Nación, destinados a los operadores informáticos y asistentes de carga de datos de Data Entry, que son los técnicos de la Dirección de Informática de la cartera sanitaria nacional y encargados de llevar las estadísticas sociales y sanitarias en Formosa.

También en el Departamento Mantenimiento de Desarrollo Humano, hace cinco meses tiene a más de diez profesionales esperando que les salga los contratos prometidos, trabajando en condiciones infrahumanas, conducida por gente sin capacitación ni experiencia, proveniente del Hospital de Alta Complejidad, que "por inoperantes" hicieron todo al revés: pusieron el carro adelante del burro, encararon tareas y tomaron gente para luego pedir el presupuesto pertinente. Esta gente fue contratada primero por el Alta Complejidad y cuando se le terminó el contrato quedó esperando sin cobrar que se le renueve el vínculo desde Desarrollo Humano, donde realmente presta servicios. Se rumorea que de las 120 o 150 personas que están trabajando gratis, sólo la mitad sería realmente contratada; los demás tendrían un destino de llanto en la Cruz Mayor.

"Esta injusticia tiene que terminar, somos gente joven, queremos y necesitamos trabajar, pero también cobrar por nuestro trabajo", aseguró uno de los trabajadores que todavía no puede cobrar.

El ministro de Desarrollo Humano, quién ya sufriera drásticas medidas de fuerzas de los brigadistas que nunca se manifestaron contra Aníbal Gómez, porque dialogaba con ellos, daba la cara y a veces cumplía, volvió a dejar en calle - vía no renovación de contratos - a una decena de fumigadores con los cuales totaliza unos 130 en esas condiciones en lo que va del año.

"Lo alarmante, además de lo cruel e inhumano de dejar sin trabajo a jefes de familia que durante años combatieron - sin domingos ni feriados - y casa por casa al dengue, es que echaron como perros a los brigadistas con mayor experiencia e idoneidad en el trabajo de fumigación, descacharizado y detección de vectores. A cambio tomó otros más predispuestos a los acoso sexuales de los "bisexuales funcionarios", más preocupados en satisfacer sus perversiones, que en las prevenciones de las enfermedades que asolan a la población", dijo un profesional marginado que sentenció irónicamente: "no soy puto, no soy violador, no soy golpeador, no soy patovica, ni soplanuca, por lo tanto no tengo lugar en la actual administración".

El no pago de las guardias en tiempo y forma, que en la mayoría de los casos representa gran parte de los ingresos de médicos y enfermeras, cuando no el único ingreso de muchísimos profesionales de la salud, junto a las reducciones de guardias y recortes en partidas para emergencias y atenciones ambulatorias, que son desviadas para el pago de dudosos proveedores y locadores de servicios e instrumentos, representan mortales sentencias para la atención de la salud de la población formoseña, que hoy por hoy parece no importarle a nadie, ni al gobernador que está contento porque por lo menos él está muy bien de la salud.

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