El fuerte impulso de la obra pública se ha visto afectado por los primeros síntomas de la crisis fiscal. La escasez de recursos del Estado pronostica una caída de la actividad en la construcción que preocupan a las firmas del sector en Entre Ríos. ¿Qué pasará con el empleo?
Caída de la actividad
El 48,1% de las empresas constructoras pronostica una disminución de la actividad. En el mejor de los casos, más de la mitad de las empresas (51,9%) no prevé cambios y aspira a sostener el nivel de actividad, según se desprende de la última Encuesta de expectativas de la construcción que difundió recientemente la Dirección de Estadística y Censos de Entre Ríos.
De todos modos, la totalidad de las empresas constructoras que operan en la provincia coinciden en señalar que para el resto de 2012 no se proyecta un eventual crecimiento de la actividad.
La patria contratista
El panorama complicado que vislumbran las empresas constructoras no es casual. Dos son los factores principales que llevan a esa opinión negativa: caída de la actividad económica producto de la desaceleración de la economía, sumado a una disminución de la obra pública a raíz de la escasez de recursos del sector público.
Los problemas financieros que evidencia el Gobierno entrerriano explican en gran medida esta caída en las expectativas de las empresas constructoras, ya que cerca del 90 por ciento de las obras que están en marcha en Entre Ríos son impulsadas por financiamiento estatal. Así lo confirma la Cámara Argentina de la Construcción, delegación Entre Ríos, al precisar que “el 88,9% de las obras en marcha” que tienen en ejecución las empresas en la provincia responden a proyectos con financiamiento del Estado. Se trata nada menos que de la afamada “Patria Contratista” que inyecta grandes porciones de dineros públicos en las empresas privadas que parecen tener poca capacidad para emprender proyectos auto-gestionados o con inversores privados. Lemiro Pietroboni y Traza, las dos empresas que controla Víctor Pietroboni, forman parte de este séquito de privilegiados que recibieron gran parte de una torta que se va a achicando rápidamente.
¿Qué pasará con el empleo?
La indefectible caída de la actividad de la construcción ya muestra sus primeras señales en este 2012: el 37% de las empresas dijo haber tenido una actividad menor a la esperada. Y la prensa especializada es aún más pesimista: señalan que los ejecutivos del sector vislumbran “un panorama sombrío” para el segundo trimestre de este año, y que puede agravarse en la segunda mitad del año.
Frente a este panorama, incluso hay empresas que anuncian la inminente reducción de personal: así lo confesaron los titulares del 22% de las empresas constructoras, mientras que el 77,8% restante plantea que se mantendría sin variaciones. De todos modos, se sabe que los empresarios son cuidadosos en este rubro, por lo que no resultará extraño que el nivel de rescisión de los contratos sea mucho mayor. Para explicar estas decisiones que hoy afectan a un elevado número de operarios, como está ocurriendo en Concepción del Uruguay, las empresas atribuyen el problema a las dificultades y demoras para cobrar los certificados de obra. Y así, el 92,6% de las firmas admitió que soporta “retrasos en las cobranzas”.
Como se ve, el panorama resulta complicado y no se descarta que la situación se agrave en las próximas semanas a raíz de la decisión oficial (por ahora no admitida públicamente) de recortar los gastos en obra pública y dejar a mitad de camino varias de las construcciones iniciadas.
Urribarri llamó a "cuidar los recursos"
“Debemos cuidar los recursos y hacer cada vez más eficiente las gestiones”, manifestó Urribarri durante un encuentro con la Liga de Intendentes del PJ en Concordia.
El mensaje fue claro: se recortan los fondos para obras públicas. De todos modos, puertas para afuera el Gobernador cuida las formas: anunció que la obra pública “tiene garantizada una continuidad que permite sostener el nivel de actividad” cuando las propias empresas constructoras vaticinan lo contrario.
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