La Escuela José Vicente Zapata, de nuestra ciudad, celebra hoy sus cien años de vida. El establecimiento se destaca por entregar a la sociedad jóvenes con fuerte inclinación artística y gastronómica. Esta tarde habrá un acto alusivo a la fecha.
No son muchas las instituciones educativas de nuestra provincia que llevan 100 años de vida dedicados a la educación. Una de ellas es la escuela José Vicente Zapata, bautizada así cuando cumplió apenas un año de su creación. Hoy, desde las 18.30 y con pintura nueva en casi todo el edificio, toda la comunidad educativa actual, además de ex alumnos y ex profesores, celebrarán los 100 años con un acto en que además se reconocerá la labor de un puñado de "próceres" que trabajaron de manera incansable para que la institución no sólo perdurar en el tiempo, sino que además se destaque por la excelencia educativa brindada a sus alumnos.
En un siglo cambiaron muchas cosas en la escuela que lleva el nombre del mendocino que ocupó varios cargos en los gobiernos nacionales de fines del siglo XIX. La sociedad, el avance generacional y los cambios en la formación educativa fueron transformando aquella institución que nació para enseñar corte y confección, bordado a mano, tejido a máquina y planchado a señoritas que tenían como aspiración casarse, ser buenas madres y atender a sus maridos.
Hoy el colegio alberga a 800 alumnos secundarios y cuenta con un plantel de 240 profesores en dos turnos. Allí, los jóvenes de los últimos años pueden optar entre dos especialidades, artes y ciencias naturales orientadas a la nutrición. Para eso el edificio cuenta con aulas -taller adaptadas con herramientas para grabado, escultura y pintura, además de dos espacios con cocinas, donde los chicos experimentan el arte culinario.
Durante todo el año 2012, directivos, profesores, preceptores, celadores y alumnos celebrarán el centenario de la institución. Las primeras actividades ya comenzaron y tienen que ver con campeonatos de fútbol masculino y handball femenino. Pero también están previstos otros eventos como muestras de arte, concursos de afiches, fotografía y cortos cinematográficos en los que se pretende involucrar a alumnos y ex alumnos, siempre con el tema del centenario como disparador de ideas.
En tanto, el festejo central será hoy, allí además de repasar la historia de la escuela y reconocer a quienes lucharon durante tanto lograr su objetivo en la formación de buenas personas, las autoridades pretenden que sea un punto de reunión para todos aquellos que alumnos que alguna vez pasaron por sus aulas.
Claudio Peña, director que asumió su función junto a la vicedirectora, María Concepción Ramos Castilla, se mostró entusiasmado y orgulloso de ser parte del centenario de una escuela con tanta historia en la educación de nuestra provincia. "Es muy importante para mí ser el director en un año de festejos, por un lado, y de ejecución de objetivos académicos, por el otro. La escuela está definida por un excelente clima institucional y hemos basado nuestro accionar en el trabajo en equipo de toda la comunidad y en un fuerte compromiso con la nueva escuela secundaria", confesó Peña.
Entre las tantas historias que alberga la institución, algo que marcó el siglo de vida fue la lucha por tener un edificio propio, objetivo que se logró recién en 1995, luego de pasar por más de ocho domicilios diferentes, todos en Capital. Lo cierto es que hoy, en la calle Coronel Rodríguez al 499, los jóvenes de guardapolvo blanco disfrutan de un establecimiento que cuenta con cómodas aulas, extensos patios y una biblioteca que cuenta con libros tan centenarios como la escuela.
A punto de cumplir 21 años como maestra de artes aplicadas, Silvia Monfor se muestra emocionada al recordar sus inicios como docente. "Éramos apenas 17 maestras artesanales y tal vez lo que más me marcó fue la lucha por obtener nuestro propio edificio. El terreno estaba ocupado por la policía y con un trabajo de hormiga que hicimos las maestras logramos nuestro objetivo. Hoy, después de tantos años es hermoso ver cómo los ex alumnos vuelven y nos recuerdan", confesó con lágrimas en los ojos.
A las 18.30 suena el timbre y el alumnado se forma frente a la bandera, el respeto por la insignia patria se mantiene intacto, como hace 100 años. "La escuela está muy linda, recién pintada y lo bueno es que mientras aprendemos, todos nos llevamos muy bien", aseguró Lucas Luna, alumno de cuarto año.
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