Sigampa criticó la obsesión por la campaña electoral

Al encabezar el tedeum del 9 de julio en la Catedral de Resistencia, el arzobispo Fabriciano Sigampa planteó ante las máximas autoridades de la provincia y de la capital chaqueña la necesidad de enfocar las mayores energías en la realidad y en analizar si las obras y los servicios que prestan a la población son suficientes.
En el tedeum del 9 de julio, planteó si las viviendas, escuelas y hospitales son suficientes para cubrir las necesidades de la población.

“No pensemos tanto en la campaña, que hay que hacerla, pero bien. Pensemos en cómo nos vamos a organizar para atender esta realidad”, enfatizó.

Durante la ceremonia, ante el gobernador Jorge Capitanich y la intendenta Aída Ayala, monseñor Sigampa expuso las cualidades y capacidades necesarias de los dirigentes de hoy, y colocó a los valores como la solidaridad en primer plano. “Hoy los pueblos necesitan sentirse seguros en las manos de sus gobernantes”, remarcó.

“El Señor, que no es político, nos ha dado una clase de política y de cómo debemos hacer política hoy”, aseguró el prelado. En este sentido, explicó: “Primero debemos ver la realidad y luego organizarla, sabiendo hacer bien las cosas pero sobre todo con valores”.

Más adelante consideró que un político “no puede ser mezquino ni pensar para sí mismo”. “Si queremos perdurar en el tiempo, tenemos que dar. Entonces el pueblo, que ve cómo actuamos, será el que nos haga perdurar”, sostuvo Sigampa.

Al tedeum celebrado ayer por la mañana en la Catedral de Resistencia, asistieron el gobernador Jorge Capitanich y la intendenta de la ciudad, Aída Ayala, además de funcionarios provinciales, municipales y legisladores.

Realidad, organización y liturgia

Como eje de una homilía enérgica, Sigampa marcó las “actitudes”, valores y capacidades que deben tener los dirigentes de estos tiempos. Pero para ello se apoyó en un relato bíblico en el que Jesús organizó y repartió alimentos entre una multitud.

Por eso pidió “no pensar tanto en la campaña”, sino en mirar la realidad y ver en los hechos las obras hechas en beneficio de la población.

Enseguida, planteó preguntas de “la realidad”. Dirigiéndose a los ministros, les preguntó cuántas viviendas fueron construidas, cuántas faltan y cuánta gente todavía vive en condiciones de precariedad. Igual planteo hizo para los hospitales y las escuelas. Y luego se preguntó si es adecuada y de calidad la atención a los enfermos, y si son suficientes los 180 días de clases para ofrecer una educación de excelencia.

“Podemos tener un hospital bien organizado y dotado, pero si las personas no atienden como se debe, el edificio está de más”, indicó. Fue más allá e interrogó: “si la educación que estamos dando es la correcta y la que necesita el pueblo para formar buenos dirigentes, hombres y mujeres entregados a la causa de la Nación”.

Más adelante también se ocupó de la justicia y volvió a inquirir sobre cuestiones “de la realidad”. Por eso se preguntó si “los expedientes duermen”, aunque luego admitió que los juzgados están saturados de causas. “No estoy en contra de nadie. Pero tenemos estas situaciones, y otras peores, y debemos asumirlas”, subrayó.

Construir sobre el presente

En el inicio de la ceremonia, el religioso consideró que hace falta “una plataforma común y un proyecto de país con valores como la fe. Creer y creernos entre nosotros”.

Dijo luego que este segundo centenario de la Patria es aniversario y, a la vez, celebración. “Lo estamos haciendo como pueblo argentino, como ciudadanos y cristianos, para construir esta Nación que heredamos en 200 años, con aciertos y errores. Es la herencia que nos pertenece. Desde allí partimos, mirando al futuro”, indicó.

Sin mezclarse

Bajo el techo de la Catedral de Resistencia, funcionarios del gobierno provincial y municipal dejaron por unos minutos la campaña electoral de lado. Sin embargo, en principio no se “mezclaron”. El protocolo hizo que se sentaran en filas distintas: de un lado, detrás de la intendenta Aída Ayala, se encolumnaron las autoridades municipales y también el diputado aliancista Sergio Vallejos.

Del otro lado y detrás del gobernador Jorge Capitanich lo hicieron varios de sus ministros y funcionarios, y el candidato a la intendencia de Resistencia por el Frente Chaco Merece Más, Gustavo Martínez.

Excepto ese detalle y algunos gestos durante la homilía del arzobispo, todo pasó desapercibido hasta el momento de darse la paz. Ahí si todos se mezclaron, se acercaron, se estrecharon las manos o se dieron un beso como el caso de los contendientes de la intendencia capitalina (Ayala y Martínez) o el propio gobernador con el diputado Vallejos, quienes en la última semana se cruzaron “feo” por la polémica del proyecto Sueños Compartidos.

Comentá la nota