Sigal se adelantó para cubrirse en la Justicia

Tres días antes de redactarlo, el fiscal que investiga los negocios con Venezuela había pedido a Cancillería todos los cables emitidos sobre la relación bilateral. Por qué se filtró.
Eduardo Sigal envió el cable advirtiendo sobre una “embajada paralela” en Venezuela para protegerse ante un eventual avance de la Justicia. Así lo confirmaron a PERFIL una fuente de Cancillería y otra de Comodoro Py. El subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur lo redactó el 25 de junio. Tres días antes, el fiscal federal Gerardo Pollicita, que investiga los controvertidos negocios bilaterales, había pedido a Cancillería todos los cables diplomáticos emitidos desde 2004 a 2010 relacionados directa o indirectamente con Venezuela. Y Sigal lo sabía.

Está claro que no quería que el cable trascendiera; su intención era que formara parte del paquete que iría a la Justicia y que se interpretara que él había avisado de la desprolijidad en los negocios con Caracas, pero no lo pudo evitar. “Estoy convencido de que algún funcionario inescrupuloso lo difundió”, se sinceró el jueves a la noche, en el programa de cable Ultimo minuto, que conduce Paulino Rodríguez. A Héctor Timerman, flamante ministro de Relaciones Exteriores, el conflicto le estalló en la cara y no le gustó nada. El cable se publicó en el diario La Nación el domingo pasado. Hacía menos de una semana que Timerman estaba en el cargo cuando Sigal tomó la decisión de notificar por escrito sus sospechas sobre Venezuela.

¿Qué decía el cable? Que dos empresas argentinas, Hidro Gruber y EMA SA, habían quedado afuera del plan de reconversión energética del país que conduce Hugo Chávez, gracias al lobby de un funcionario del Ministerio de Planificación. Se trata de José María Olazagasti, un empleado de la planta transitoria del ministerio, con notable influencia en la cartera de Julio De Vido.

“La referida exclusión de las empresas argentinas se habría originado en una reunión paralela, organizada por el Sr. José María Olazagasti, de la que habrían participado únicamente las empresas que aparecen como signatarias del mencionado programa, pero a la que no fueron convocadas otras empresas participantes”, escribió el funcionario aquel 25 de junio.

El texto reafirmaba la versión solitaria –hasta ese momento– del ex embajador en Venezuela, Eduardo Sadous, que ante la Justicia declaró que existían gestiones paralelas a las diplomáticas y que algunas empresas se habían quejado por el alto porcentaje que tenían que pagar a una intermediaria internacional para hacer negocios con ese país.

“Hace siete años que Sigal está en la Cancillería. Conoce perfectamente que si hace un cable de esas características puede tener consecuencias serias. Lo hizo para salvarse, para que el día de mañana, cuando la Justicia avance, pueda mostrar el papel”, explicó a PERFIL una alta fuente de Cancillería.

En la fiscalía piensan lo mismo. “Lo redactó 48 horas después de nuestro pedido”, indicaron en Comodoro Py. La fuente de Cancillería manifestó: “No es que Sigal quisiera irse del Gobierno porque no hizo lo que, por ejemplo, hizo Ocaña, de ir preparando el terreno para pegar un portazo. O lo de Redrado, que prácticamente renunció convirtiéndose en prócer de la oposición. Sigal se mueve con grupos ultrakirchneristas, está a favor del Gobierno. Y no se quería ir. Pero le salió mal”, especificó.

La misma fuente interpretó que el reto de Timerman a Sigal por no haberlo llamado, en lugar de poner las cosas por escrito, pueden leerse como un pedido de renuncia. Pero hasta ayer, el subsecretario seguía firme en su cargo.

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