Dirigente y militante peronista, habla del rol de los funcionarios en el gobierno.
De entrada en la charla, Martínez desliza una sonrisa de complicidad y aclara: “Soy sólo esto”.
Años atrás, conoció a Mera en plena crisis de 2001, cuando el país ardía políticamente y era un caos social. Esa amistad fue el inicio de un camino político dentro del peronismo que pasó por distintas etapas. Quienes lo conocen, lo definen como “un tipo con actitudes personales y claras para la política, leal y de fuertes convicciones”.
En esta charla con El Esquiú.com, cuenta por qué decidió involucrarse socialmente y comprometerse con la política de Catamarca.
-Quienes te conocen resaltan en vos una virtud muy marcada relacionada con tu habilidad para entender las dificultades del otro...
-No es lo mismo oír que escuchar, ni ver que mirar. Desde ahí trato de ponerme siempre en el lugar de la gente. Vengo de un pasado con un origen muy humilde, en el que las oportunidades no sobraban, faltaban, y en muchos casos no había. Existía una brecha muy importante entre quienes vivíamos en el barrio y los demás. Todavía tengo muy presente cuando mis padres nos llevaban una vez al mes al centro de Córdoba, que coincidía cuando ellos cobraban el sueldo. Veíamos todo durante horas y después terminábamos comiendo un pancho con un vaso de coca en Casa Tía. Toda esa vivencia uno la fue incorporando a la vida. Por eso siempre busco cambiar las realidades y decidí involucrarme en política. Comencé en 2001 como tantos argentinos. Uno era un simple opinólogo en el ámbito privado. Recuerdo que en ese momento quería participar e involucrarme... Miraba las imágenes en la televisión de lo que pasaba en Buenos Aires y me causaba indignación ver cómo la gente se amontonaba por un bolsón de comida. Acá también había muchas necesidades. Siempre me retrotraigo a mi infancia y adolescencia a la hora de llegar a la gente.
-¿Cómo llegaste a Catamarca?
-Yo llegué por trabajo, tenía que radicarme por un mes en Catamarca, pero me volví al poco tiempo por amor, y acá estoy...
-Y ahora con la responsabilidad de acompañar políticamente Dalmacio Mera…
-Dalmacio es un amigo y allá cuando por 2001 comenzamos a trabajar desde lo social con una ONG, fuimos también construyendo un proyecto político. Incursioné en la política con Dalmacio y me guío y trabajo con él. No sólo comparto una amistad, sino que tengo convicciones políticas que están representadas en él. Hay muchas responsabilidades, pero es importante asumirlas y no esquivarlas. Es más, es bueno tener responsabilidades y “carga laboral”; no conozco otra forma de vida que no sea la de trabajar. Toda mi vida trabajé, desde chico haciendo “changas”, vendiendo gorras en la cancha, armando bolsas de carbón...
- Supongo que en lo político también hubo momentos fuertes, difíciles y decisivos...
-En 2009 de alguna manera nosotros elegimos un rumbo y creo que fue el correcto. Tuvo que ver con comenzar a aunar criterios con otros espacios del peronismo. Fue una decisión importante y no nos equivocamos, estuvo vinculado con saber interpretar hacia dónde iba el país. Siempre hemos buscado ser amplios, no hablamos de sectores, me gustaría creer y abogo para que sea una etapa pasada la cuestión de los sectarismos. Creo que buscamos tener una visión mucho más grande de la que algunos dirigentes en su momento tenían. Tal es así que la sociedad exigió otra cosa, un cambio. En 2003, hubo una fuerte intención de la gente de querer cambiar el color político y el rumbo de la provincia, pero no se dio. Sin embargo, de alguna manera se gestó la voluntad de cambio en los catamarqueños y ese proceso se debió a la participación de muchos actores políticos.
-Justamente en el acto del aniversario del triunfo del 13 de marzo, Dalmacio Mera planteó fuertemente esta cuestión de terminar con “las internas”...
-Fue claro. Nosotros venimos trabajando desde hace mucho tiempo con el Gobierno nacional y junto al Frente Para la Victoria; esto no arrancó un mes antes del 13 de marzo. Comenzó en 2009, y mucho antes ya compartíamos con la sociedad la necesidad de cambiar la forma de gobernar la provincia y llegar a un fin común con distintos compañeros que en definitiva veníamos peleándola institucionalmente desde 2008, cuando el peronismo logró la presidencia de la Cámara de Diputados.
Todos los funcionarios que estábamos en el Interbloque veníamos de distintas líneas del peronismo y no teníamos ningún tipo de problema en la convivencia política, más allá de que algunos personajes decían que era “un desastre” la Cámara de Diputados. El problema no era la dirigencia, no eran los funcionarios. El Interbloque tuvo muchísimo que ver para que en 2009 haya una continuidad en la Cámara y para sostener al peronismo en estos últimos años. De alguna manera, nosotros hicimos entender con diálogo que había que olvidarse de los egoísmos que conducían a muchos dirigentes por el camino equivocado.
-No es lo mismo esa vocación de poder desde el Interbloque que el nuevo desafío que tiene ahora el peronismo de construir un proyecto más amplio...
-Creo que tuvieron un rol muy importante todos los que en ese momento plantearon una alternativa de poder al Frente Cívico. No hay que olvidarse que el 13 de marzo de 2011 es una consecuencia de muchos años de trabajo de militantes y dirigentes peronistas, conocidos y desconocidos, muchos que están y otros que por distintas razones no pueden ser testigos y partícipes de este momento histórico. El triunfo del 13 de marzo no fue una explosión del big bang y que de buenas a primera surgió un gobierno. Hubo mucha gente que la peleó con su vida, que abandonó familias y que dejó todo por el peronismo y la política. Los grandes dirigentes tienen que entender que no es casualidad, que nadie es Maradona y que hoy somos gobierno por el trabajo de muchos, y sobre todo por la voluntad de la gente.
- Hay planteos con respecto al rol del funcionario público, sobre todo después de la burocracia y el elitismo que dejó el FCS…
-El FCS nunca le pudo dar respuesta a la gente, hubo mucho barniz. Es como una olla a presión. La gente se merece y quiere oportunidades, que es lo que hablamos al comienzo. El Frente Cívico no se acordó de la gente. Me molestaba y me sigue molestando la soberbia y la falta de humildad con la que se conducían muchos funcionarios. Un funcionario tiene que ser una persona que esté full time, en serio, de lunes a lunes y es importante que se lo entienda. Celular abierto todo el día y las 24 horas, porque su tarea no implica sólo un buen sueldo, un celular corporativo y un chofer. En la función pública cada persona que es designada tiene que entender que está en lugar de privilegio. Donde hay una demanda insatisfecha, tiene que haber un funcionario trabajando y asumiendo todas las responsabilidades que el cargo implica.
Pero las oportunidades no llegan solas, sino que hay que marcar el camino. Yo creo que es tiempo de equidad y de oportunidades, que es lo que nos va a permitir crecer. Estamos en una nueva etapa, este gobierno tiene muchas cosas buenas, que pondrá en práctica en estos cuatro años, y no tengo dudas de que serán buenos tiempos para todos.
-¿Peronista o kirchnerista?
-Peronista.
-¿Y por qué no la conjunción?
-Néstor Kirchner era peronista…



Comentá la nota