Son el distintivo de la ciudad y la región y a medida que pasan los días de la temporada son más asiduos sus avistajes costeros y los acercamientos también.
Puerto Madryn amaneció ayer con un día que invitaba a salir, a no quedarse adentro sino todo lo contrario. Invitaba a disfrutar una jornada al aire libre y así lo hicieron los madrynenses que buscaron en las costas de El Doradillo el contacto con las ballenas francas, esas que “saben” que allí las están observando y se acercan para darles el gusto a turistas y madrynenses que en cada visita encuentran algo que la convierte en distinta a todas las demás.
El Doradillo es un ambiente tranquilo, aislado y con mínima acción del hombre, brindando al visitante y al residente un sitio ideal para disfrutar de un lugar silvestre que también invita a la contemplación del paisaje, aunque las ballenas se llevan todas las miradas.
Hoy, en plena temporada de ballenas, los espectáculos son moneda corriente, y es por ello que quienes pueden escapan entre semana para disfrutar de los mamíferos que siguen acrecentando su población en las costas del Golfo Nuevo.
Cabe mencionar que ese es otro de los espectáculos que las ballenas brindan a orillas de El Doradillo, se pueden observar mamás con sus crías o bien cortejos en donde varios machos persiguen a la hembra para lograr copular y así el próximo año volver para tener a su cría en el mismo lugar donde fue fecundada cerrando el ciclo de reproducción.
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