La novela sobre el caso que llevó a Silvio Berlusconi ante la Justicia por las fiestas que organizó mientras estaba al frente del Ejecutivo italiano tuvo ayer un nuevo episodio.
Fadil reconoció haberse sentido aterrorizada la primera vez que acudió a la residencia de Berlusconi, en Arcore, cerca de Milán. En esa oportunidad, el ex jefe de gobierno la invitó a su estudio y le habría ofrecido un sobre con 2000 euros. Esa noche hubo también un ballet erótico de dos jóvenes hasta que ambas quedaron en ropa interior. Fadil dijo que se sintió molesta y pidió irse. En ese momento, escuchó que otras jóvenes iban a quedarse a dormir. También dijo que tiempo después sufrió presiones para volver a Arcore, entre mayo y junio de 2011, cuando ya había comenzado el debate por el Rubygate contra el ex premier. La modelo agregó, cuando le tocó responder a las preguntas realizadas por el fiscal, confirmando sus declaraciones previas, que algunas mujeres invitadas a Arcore habían tenido sexo con Berlusconi a cambio de compensaciones. En particular, mencionó a Joanna, una muchacha de Guatemala. Fadil dijo que había “pagos específicos para las jóvenes que pasaban la noche en Arcore, ellas recibían más (dinero)”.
A Berlusconi se lo acusa de haber pagado a Karima El Mahroug, alias Ruby, por una serie de relaciones sexuales que mantuvo con ella entre febrero y mayo de 2010, cuando la joven era menor de edad.

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