“Al no reunirse el quórum suficiente, declaramos fracasada la sesión del día de la fecha. Muchas gracias”.
Mac Karthy explicó luego que con dos sesiones consecutivas fracasadas se podrá sesionar en la siguiente con un tercio de los miembros de Cámara, o sea que con nueve diputados, “la alternativa será evaluada ya sea para recurrir a lo que indica el Reglamento o si estarán el resto de los diputados”.
Asimismo, reconoció a los periodistas parlamentarios que le habían confirmado que algunos diputados del FPV se debieron quedar en sus localidades porque tenían tareas y trabajos previos, “esta versión se las transmití al resto de los presidente de bloques y como hay que cumplir con los requisitos llamamos a la sesión, pero quedo fracasada”, describió.
En tanto, el presidente de la Legislatura recordó que la decisión del gobernador Martín Buzzi es poner en discusión el marco regulatorio, “hay que generar el debate necesario porque hay dos puntos de vista, aquí no se aprobará nada entre gallos y media noche pero que se debe dar un marco de discusión y los que tiene una posición tomada que escuchen los argumentos de los que piensan distinto porque es el juego de la democracia”, sostuvo al admitir que las dos sesiones fracasadas de esta semana guardan estrecha relación con ese sensible tema de la actualidad política chubutense.
Trámite rápido
Con las gradas vacías, al igual que la mayoría de las bancas, el trámite fue fácil y expeditivo. Exactamente tres minutos duró la presencia del presidente de la Legislatura en el lugar y no alcanzó a superar quince segundos de palabras para que quedaran reflejadas en la versión taquigráfica.
Mientras los empleados legislativos juntaban las minutas que habían distribuido una hora antes con la fecha 20 de septiembre de 2012 para recordar a los diputados los asuntos ingresados y pendientes de tratamiento, la Cámara de Diputados del Chubut quedó nuevamente vacía. Y sin voces.
Mucho ruido y pocas nueces
Mientras Mac Karthy y sus silenciosos secretarios, a las 11.38, apuraban el cierre de la posibilidad de sesionar por ausencia de los legisladores oficialistas, los militantes contra la megaminería hacían sonar sus protestas con bombas de estruendo y gritos en las afueras del edificio, por la imposibilidad de ascender a las bandejas para el público.
A las 11.02 se había escuchado el tradicional timbre que avisa el comienzo de la labor legislativa en el recinto a los diputados distraídos. Fueron dos seguidos y únicos y después comenzó un lapso de más de treinta minutos de espera, matizados con estruendos, charlas y comentarios risueños.
“No tienen un mazo de cartas para dárselo”, comentó un camarógrafo ansioso mientras apuntaba a los diputados radicales Roberto Risso y José Luis Lizurume que conversaban en sus bancas con sus pares del Modelo Chubut, Raquel Di Perna y Mirtha Romero.
Uno poco más separados esperaban Carlos Gómez, Roddy Ingran y Jerónimo García mientras Gustavo Muñiz se mostraba un rato pero desaparecía a la hora de habilitar formalmente el encuentro.
Cuatro taquígrafos, con sus rapidísimos lápices y hojas rayadas, también aguardaban el final de lo que se sabía era un montaje formal para acreditar, en los papeles, el desinterés del bloque mayoritario, incluidos ahora también Anselmo Montes y Oscar Petersen, quienes en la sesión anterior habían dado la cara a los manifestantes.



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