El destino del proyecto que modifica el Código Civil e instaura la posibildad del matrimonio entre personas de un mismo sexo jugará su suerte el próximo miércoles. A tres días, esa suerte todavía no está echada, por lo que los principales operadores, a favor y en contra del proyecto, trabajarán hasta último momento para inclinar la balanza.
En el kirchnerismo reconocen que el final “está abierto”, por lo que mantienen las conversaciones. Para eso, por ejemplo, subieron a dos senadoras que se oponen al proyecto al avión que llevó a Cristina a China. Además, buscan que otros se ausenten.
Ante esta situación, el proyecto corre riesgo de quedar empantanado. Si gana el rechazo, el matrimonio gay no se podrá volver a tratar en el Congreso hasta el año próximo. En ese escenario, se podría tratar un proyecto de unión civil (primero tiene que superar impugnaciones administrativas), pero que difícilmente sea aprobado en Diputados. Por eso, algunos sectores están buscando una salida alternativa para evitar que todo el debate haya sido en vano. Esa salida significaría hacerle modificaciones a la media sanción que votó Diputados para que lo respalden sectores que hoy se oponen. Así, el tema volvería a la cámara de origen y no se frenaría.
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