La derogación de la emergencia y la disponibilidad también dejaron otros mensajes. Hubo ausencias y duros cruces en el oficialismo ahora dividido.
Las posturas del camporista Martín Doñate y de la grutense Marilín Gemignani aún son indescifrables. El primero promete equilibrio. No se vuelca hacia el "albertismo" ni se acerca al "pichetismo". "Estamos con Cristina", dice el legislador cuando se lo consulta al respecto. El viernes, lo mismo que durante la semana en el plenario y en la reunión de Constitucionales, Doñate estuvo ausente. A Gemignani la cuentan como propia los seguidores del senador, pero las dudas crecen. Aunque llegó a la Legislatura por medio del intendente Javier Iud -alfil de Pichetto- su posición no es clara. El viernes, para sumar incertidumbre, pegó el faltazo.
Dos legisladores viedmenses del Frente para la Victoria, cada vez están más lejos y sus posiciones más encontradas. Uno es Roberto Vargas y el otro el presidente del bloque Pedro Pesatti. A las diferencias internas político partidarias, ahora se agregan connotaciones ideológicas profundas, en cuanto a la mirada sobre el pasado.
La participación de Rubén Torres, legislador bolsonense, también fue llamativa ya que descargó su furia tanto para un lado como para el otro. Dijo ser un librepensador, no llevarse por lo que le ordenen y admitió haber estado "convencido" cuando votó la ley de Disponibilidad, "pero hubo personajes que no pudieron ejecutarla", sostuvo.
Un dato preocupante aportó Pedro Pesatti. Al cuestionar al radicalismo por haber incorporado contratados en las sucesivas campañas electorales, el presidente del bloque dijo además que el servidor de internet público no era seguro y que había obligado a que el propio gobernador se creara una cuenta gmail "para que no se la espíen".




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