Servini respaldó un polémico concurso de la justicia federal

La jueza federal María Servini de Cubría archivó la causa que investigaba un presunto fraude en el trámite para cubrir las vacantes judiciales más sensibles para el poder político: las del fuero federal porteño.
No es un concurso más. Está en juego un tercio de los juzgados de Comodoro Py, donde se investigan las principales causas de corrupción.

En diciembre pasado, el kirchnerismo del Consejo de la Magistratura intentó avanzar y cubrir las vacantes pese a las sospechas, pero no obtuvo los votos necesarios. Ahora, el cierre de este expediente podría darle un nuevo impulso a la estrategia del oficialismo. Sin embargo, fuentes kirchneristas dijeron a LA NACION que no es una pelea que piensen dar ahora. Además, hoy no podrían. En una medida cautelar tramitada en forma paralela, otra jueza suspendió el concurso a pedido de un aspirante que objetó las calificaciones.

La causa que cerró Servini buscaba constatar si hubo concursantes que conocían de antemano el examen que les iban a tomar, que en teoría sólo tenían los jurados. Por eso, entre los investigados estaban los cuatro jurados (tres de ellos, jueces de Comodoro Py). El caso se inició por una denuncia basada en una nota de LA NACION que relató dos casos que despertaron sospechas: el de Luis Rodríguez -juez de instrucción- y el del Carlos Ferrari, asesor del kirchnerista Javier Fernández en la Auditoría General de la Nación.

Las sospechas sobre Rodríguez se deben a que antes del examen desde su juzgado habían pedido copias de un fallo real en un caso similar al que resultó ser el de la prueba. Si bien no eran idénticos, ambos eran sobre un robo de monedas antiguas en el Banco Nación. Consultado por LA NACION, Rodríguez negó entonces haber solicitado el fallo. Según Servini, el pedido existió, pero no había "similitudes de relevancia" entre los casos. Además, dijo que el concursante recolectó durante meses muchos fallos para estudiarlos. El de las monedas, según ella, fue uno.

En cuanto a Ferrari, las sospechas se deben a que transcribió párrafos enteros de sentencias de la Corte y citó 43 fallos, 11 de la Corte estadounidense. Según Servini hubo una "muy llamativa literalidad en la transcripción", pero todo el mundo ejercita en forma diaria su memoria y algunos la tienen "más desarrollada".

La jueza relató, además, que había ordenado un cruce de llamadas y mails entre concursantes y jurados. Si bien no informó qué contactos detectó, dijo que la medida fue inútil porque no se puede conocer el contenido de las conversaciones.

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