En el universo de asuntos que el Ejecutivo platense deberá resolver en lo que resta del año se destacan dos: el de los colectivos y el de la luz. Ambos con incidencia directa en la vida y el ánimo de la población.
En los últimos días los micros han sido severamente cuestionados no sólo por los usuarios sino también por la oposición. Es que la menor presencia de coches en las calles (un clásico de las vacaciones) hizo que cambiaran las frecuencias y que se prolongaran las esperas en las paradas.
Lo que reclaman es la aplicación de controles más severos, para que las empresas dejen de pensar sólo en el lucro y recuerden sus obligaciones.
La compañía platense de luz es igualmente criticada. Se le endilgan los cortes reiterados, las tardanzas en resolverlos y la mala atención a los clientes. “Ni siquiera son capaces de atender el teléfono”, sostiene una de las acusaciones más frecuentes.
La propia empresa ha acusado déficit en sus balances. Pero eso no justifica la falta de inversión. Sin ir más lejos, uno de los concejales de la oposición denunció que para extender sus servicios siembra postes de madera, con los consecuentes riesgos para la población.
Los servicios hacen a la gestión. De eso tomó nota la Intendencia de Berisso y le hizo firmar a Edelap un compromiso por escrito.
Se espera que en La Plata se incrementen los controles.
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