A 3 meses del final de una gestión complicada, hay áreas operativas que apenas se las arreglan para pilotearla. Semáforos tambaleando, bacheo incierto por falta de insumos e higiene urbana con poca movilidad. Cómo se llega a diciembre.
Desde el Ejecutivo, reconocen retraso en provisión de maquinaria y admiten que la transición de Gobierno relenta la resolución de licitaciones, en parte por la incertidumbre de cobro que detona en los proveedores.
Un reclamo común: la deficiencia de móviles para que las cuadrillas de operarios se desplacen por la ciudad. En muchos casos lo resuelven con el alquiler de equipos, con préstamos entre reparticiones o, en el peor de los casos, desplazándose a pie.
Desde la Muni apuntan que las licitaciones están en marcha, pero en sus “tiempos”. Relevamos algunas de las áreas más sensibles: Semáforos, Obras Viales, e Higiene Urbana.
Pedile una mano a la Crese
La falta de renovación de la flota de vehículos tiene una consecuencia directa: los mecánicos no dan abasto para las reparaciones. La contrapartida: los talleres de la Crese casi no laburan, dado que la empresa tiene mayoría de camiones nuevos. Solución: muchos de los vehículos del municipio son llevados a la empresa estatal, que luego cobra esta prestación en la factura del canon mensual.
El bacheo viene poceado
Obras Viales es una de las áreas sensibles que se declaran “ninguneadas”. Así lo aseguró Marcelo Argüello, delegado del Suoem, señalando que para esta época se debería estar gestionando la provisión de asfalto en hormigón y 0-20 para todo el año. “Pero está frenado en Economía donde se da el visto bueno a las licitaciones”, dijo, asegurando que se está terminando la provisión actual y temiendo que los proveedores no sigan brindando los materiales por demoras en los pagos.
Por el momento, Obras Viales sólo está haciendo tareas de mantenimiento y conservación, ya que las obras nuevas se resuelven con empresas privadas. “No daríamos abasto con los 270 operarios que tenemos en el área”, dice Argüello, remarcando la debacle de la dotación de personal, que hace 8 años era de 500.
También apuntan a la necesidad de móviles y maquinarias, que para esas tareas es de gran escala. Mientras en otras áreas la demanda pasa por una Kangoo o una pickup, en el caso de Obras Viales las carencias se solucionan con un camión que cuesta 500 mil pesos o una máquina de 900 mil. “El Ejecutivo nos prometió que antes de irse iba a comprar dos camiones, una excavadora y una retropala, dos traffic y una 4x4. Pero como viene la mano, lo veo muy difícil”, lamentó el delegado.
Miedo a las lluvias. La preocupación tiene que ver la llegada de la época de lluvias. Sostienen que con las carencias de móviles y de insumos, se complicará llegar adecuadamente a la temporada pico. “Estamos trabajando para llegar lo mejor posible, tanto con el bacheo como con las calles de tierra. Pero si se frena va a ser un desastre el verano”, dijo Argüello.
Donde quizás sea más complicada la situación es con los desagües, que no están teniendo mantenimiento. Lo mismo pasa con los canales abiertos. “Es una de las áreas en las que estamos más colapsados”, sostienen, agregando que el problema se agrava porque muchos vecinos arrojan basura a las bocas de tormenta. “No se ha hecho nada y no se va a poder llegar para la época de lluvias”, aseguran, insistiendo en que ésta es la temporada de mayor trabajo pero “no se puede comenzar a hacer lo necesario”.
“Bo-no cobrai”. En esta área también hay preocupación por parte de los proveedores. Pero no en lo que tiene que ver con los últimos tres meses de Giacomino, sino por lo que vendrá. “Nuestra preocupación es que el intendente electo anunció que nos va a pagar con bonos”, dijo Pablo Federico, quien provee de hormigón de asfalto a Obras Viales. “Por eso estamos tomando los recaudos necesarios sabiendo que no nos vamos a juntar con efectivo”.
Según el empresario, esto traerá complicaciones y demoras en el caso de la provisión de hormigón o de asfalto –como es su caso–, un sector en el que las compras “se pagan en efectivo y con anterioridad”. Por eso, si bien sostiene que hasta ahora se vienen arreglando con el cobro de cheques diferidos, “si vienen bonos va a ser otra la situación”.
Desde el Ejecutivo apuntan que este es un problema típico de transición: los proveedores temen que el nuevo intendente desconozca los contratos o los plazos de pagos comprometidos y, por eso, retacean entregas de cobro diferido a quien se va.
Semáforos intermitentes
No se sorprenda si a bordo del auto se da con que una cantidad llamativa de semáforos no está funcionando. No es mera coincidencia. El área está bastante olvidada.
36 empleados (de los cuales 10 son contratados), una hidroelevadora alquilada, dos Kangoo prestadas y otras dos también alquiladas. De eso se compone la dotación para mantener “como se pueda” el parque de 857 esquinas semaforizadas de la ciudad.
“El principal problema con los semáforos es durante los fines de semana”, dijo Moisés Hachis, delegado del sindicato de los municipales (Suoem). El operario aseguró que arrancan a la madrugada del sábado y llegan al mediodía del lunes “sin dar abasto para cambiar los cabezales y las columnas de los semáforos por los choques”. También lidian con el robo de cables y de energía.
Aseguran que lo que dificulta la tarea es la falta de insumos. “Estamos reciclando todo lo que se puede, es lo único que podemos hacer”, señaló el gremialista, agregando que en ocasiones los empleados tienen que comprar de su propio bolsillo algunos materiales para las obras civiles.
Por ahora, dijo, se las arreglan extendiendo las jornadas laborales para conseguir dejar los semáforos en funcionamiento.
Esto motivó de hecho una consulta del Tribunal de Cuentas, que verificaba jornadas laborales de hasta 15 horas, sobrepasando el límite fijado en 12. “Acá las tareas son distintas. Un compañero de Tránsito, por ejemplo, cumple las 7 horas y se va. Pero nosotros no podemos dejar la esquina apagada. A veces no lográs identificar si tiene un corto o es una falla. No es cosa de 2 minutos. Y por eso nos están investigando”, respondió Hachís.
Licitación caída. La perspectiva de solución que parecía cercana se esfumó en septiembre, cuando se declaró caída la licitación para los semáforos LED, que hubiera implicado una modernización y salto de calidad en el sistema. La comuna había hecho el llamado para comprar 7.800 ópticas LED de alta visibilidad y bajísimo mantenimiento.
“Serán adquiridas ópticas que no generarán efectos fantasmas contra el sol, ni encandilamiento”, anunciaba la web oficial. Y prometía: “Con esta tecnología se disminuirá el consumo y se reducirán los daños que sufre el sistema actual por las vibraciones”.
Si bien se presentaron dos empresas y el municipio anunció la modernización de los semáforos del centro, finalmente la secretaria de Transporte, Marisa Dasso, declaró desierta la licitación por una diferencia en los tiempos de entrega del material. “El expediente está en el área de compras para que podamos realizar un segundo llamado”, aclaró Dasso, descartando que esté caído. El tema es que los tiempos de gestión no la ayudan.
Desde el gremio, en cambio, acusaron a Dasso de haberse amparado en una minucia para tumbar la compra, presupuestada en 4 millones de pesos. “Se cayó por un capricho de ella”, dijeron. En tanto, en Economía sinceraron que la transición “no es momento” para encarar un proceso de este tipo, que tendría efecto sobre la gestión que se inicia en dos meses. “Lo más indicado es que el tema quede para resolución de ellos”, opinaron. El problema es el “bache” hasta ese momento.
Sólo 35. Otro de los puntos que señaló el gremio es la necesidad de semaforizar más esquinas, ya que “en tres años y medio de gestión de Giacomino se instalaron 35 semáforos”, dijeron. A modo de respuesta, Dasso aseguró que “se están relevando las unidades instaladas en esta gestión”, y si bien no supo responder cuál era la cantidad real, anticipó que “son muchas más que lo que se anda diciendo”. Hoy, la instalación de semáforos se hace a través de una empresa privada, a un costo promedio de 250 mil pesos. “Si lo hiciéramos nosotros, los empleados, saldrían entre 80 mil y 100 mil pesos”, dijo Hachis.
Higiene semi-movilizada
El problema de tener 208 operarios y sólo cinco vehículos para movilizarlos. Así se resume, según su personal, la situación del área de Higiene Urbana, que tiene a su cargo tareas tan diversas como el desagote de pozos negros, suministro de agua potable a lugares sin servicio, limpieza de baldíos, control de servicio a Crese y de la gestión de residuos patógenos en todos los establecimientos sanitarios de la ciudad.
“Y sí. El personal está, los insumos, herramientas y maquinarias están más o menos bien. Tenemos gente capacitada, pero no tenemos es cómo llegar a los lugares de trabajo”, resumió Marcos Moyano, delegado del área.
En la Municipalidad hay un expediente para licitar la compra de vehículos destinados a las áreas operativas, una de las cuales es Higiene Urbana, que se anotó con cinco vehículos tipo Kangoo para el cuerpo de inspección, un camión porta contenedores, y dos camionetas doble cabina para control y dirección. Pero es casi imposible que esos vehículos lleguen antes del final de la gestión. Hoy, aseguró Moyano, el área se mueve con cinco Kangoo propias, un camión atmosférico, un camión cisterna y un camión común, todos con más de 10 años de antigüedad e intenso ajetreo.
“Se está haciendo control en la vía pública de arrojo de agua y del estado de los baldíos”, dice Moyano. “Imaginate, un solo camión para los pozos negros de toda la ciudad”, graficó.
Subite que te toca. ¿Cómo hacen para movilizar a 208 empleados? Sale una Kangoo, deja una cuadrilla, vuelve, deja la otra, vuelve… “Tenemos turnos mañana, tarde y feriantes. En un turno suele haber 50 personas para movilizar”, señaló el delegado.
En tanto, las autoridades del área, pasaron un “listado” diferente de vehículos, aunque sin mayores precisiones de su uso y estado.
Aseguraron que hay dos Traffic, dos vehículos contratados, seis utilitarios chicos, dos camionetas doble cabina y ocho camiones carga atmosféricos y aguateros. “En 2010 se incorporaron cuatro vehículos y este año dos más. Claro que sería bueno contar con un número mayor, pero hay en marcha una licitación para adquirir seis unidades”, señalaron desde la cúpula de Higiene Urbana.
Sin titular. Entre las tareas de esa dependencia está la limpieza de baldíos, pero hay un solo camión para recoger los desperdicios. Tampoco se está realizando el control de los servicios de residuos patógenos. La repartición tiene que verificar la tarea de las empresas que recogen este tipo de residuos peligrosos provenientes de clínicas públicas y privadas, pero por falta de movilidad, la tarea no se puede cumplir.
Para agregarle más indefinición al abandono de esta repartición, el miércoles renunció la secretaria de Ambiente, Carolina Lacerra; dos días después de que lo hiciera el titular de la Crese, Fernando Cámara. La cartera quedaría a cargo de otro secretario.
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