Desde las primeras horas de la tarde del jueves las redes sociales estallaron con un mensaje convocando a saquear el supermercado Impulso, en la zona noroeste de la ciudad.
La esquina del Impulso ya es tristemente célebre por los sucesos de diciembre de 2001 y anoche parecía repetirse aquella imagen. Miles de personas bajando desde los barrios del noroeste por 12 de Octubre y Acceso Mosconi se reunieron en la rotonda de esa intersección. A los pocos minutos se sumaron motos y bicicletas que llegaron desde otros barrios y comenzaron a girar en las cercanías, mientras la policía se parapetaba en el frente del edificio.
Temprano ya habían sonado algunas detonaciones de las escopetas, sembrando de postas de goma la calle y sus adyacencias. Los manifestantes contestaban con piedras, primero desde la rotonda y luego desde todas direcciones. Se vivieron momentos de suma tensión, especialmente cerca de las 23, cuando el círculo de la protesta se fue cerrando sobre la guardia policial.
Fue entonces cuando los negociadores ofrecieron a la turba bolsones para entregar en la jornada de hoy, cosa que no aceptaron. A los pocos minutos comenzaron las corridas y las balas de goma regresaron al escenario de la disputa. La orden, a juzgar por el accionar policial, fue desalojar el lugar por completo y lo hizo de manera contundente. Siguieron algunas escaramuzas, con avances de los uniformados, que dispararon sobre todo lo que se movía, incluidos los periodistas que cubrían los acontecimientos. Uno de ellos fue alcanzado por una posta en su abdomen, sin mayores consecuencias.
Era casi medianoche y quedaban sólo grupos de jóvenes en las esquinas, entre los que sobresalían hombres de la fuerza policial, pero de civil. Durante el desalojo final de la gente, los nervios jugaron una mala pasada a algunos uniformados que, quizá por su juventud, tuvieron dificultades para responder con la calma que el momento requería.
Tampoco ayudó a la difícil situación la gran cantidad de curiosos que se acercaban a la expectativa de lo que ocurría, sin tomar real dimensión de las consecuencias dramáticas que pudieron desencadenarse ante el más mínimo error. La situación tensa se trasladó también a la zona sur de la ciudad, donde el Supermercado El Día (en Sarmiento y Montoneras) era el posible blanco de saqueadores. Allí también hubo roturas de vidrio y anoche entrada ya la madrugada continuaba la guardia policial. Se supo extraoficialmente que hubo al menos dos detenidos en medio de los disturbios.
De dónde vino la convocatoria
En la larga noche de ayer, cualquier dato sobre los probables organizadores pagaba doble sobre sencillo. La pregunta del millón era parte de las conversaciones telefónicas, sobre todo entre dirigentes políticos cercanos al gobierno, que no se explicaban cómo pudo alcanzar esta magnitud una convocatoria que nadie pudo prever.
No obstante, pudo saberse que en la víspera las máximas autoridades políticas de la ciudad, tenían datos sobre la posible ocurrencia de hechos de esta naturaleza. Inclusive alguna fuerza diferente a la Policía de la Provincia había recogido ese alerta, pero no fue necesaria su intervención.
Teléfonos oficiales al rojo
El planteo fue trasladado al ministro de Desarrollo Social de la provincia, Carlos Ramos, quien coordinó con el jefe de Policía, comisario general Héctor Massuh, el envío de dos camiones con bolsones, que salió de Paraná cerca de las 23. Ramos habría viajado desde Capital Federal, al igual que el ministro de Gobierno, Adán Bahl. Se ordenó un refuerzo policial en las recorridas urbanas y especialmente en zonas de supermercados de la provincia.
"Las redes sociales fueron determinantes para todo este clima en Concepción del Uruguay", indicó un alto funcionario, quien no descartó que quizá hubo "algún guiño" de militantes barriales de la oposición.

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