El veterano viajaba en el crucero General Belgrano cuando fue bombardeado por los ingleses el 2 de mayo de 1982. En diálogo con Infoeme recordó el hundimiento y la odisea mayor: casi 40 horas en el mar a la deriva junto a cientos de compañeros. “Cuando nos rescataron fue como volver a nacer”, expresó.
“En este momento hace 30 años estaba en el medio del mar” comenzó Violonte. “Se te pasan muchas cosas por la cabeza porque a medida que van pasando los años se va poniendo más difícil. Lo que pasamos en el ‘82 el 2 de mayo fue algo que no lo esperábamos. No creíamos que íbamos a ser atacados en este momento” dijo, y reconoció no haber podido conciliar el sueño el martes por la noche por el aniversario.
El General Belgrano comenzó a ser bombardeado por el submarino inglés HMS Conqueror alrededor de las cuatro de la tarde. “El primer torpedo nos escoló unos 20, 25 grados y a los cinco segundos el segundo torpedo nos cortó quince metros de la proa. El crucero era un barco muy grande, medía casi 200 metros. Estaba programado para hundirse en tres días y se hundió en 45 minutos” sostuvo el veterano, quien en ese momento estaba durmiendo y se despertó en el piso.
“En ese momento vi por un ojo de buey que todavía había un poco de luz del día. Calculo que una hora más tarde no se salvaba nadie porque el primer torpedo cortó toda comunicación, la luz, los parlantes, todo” detalló. “De donde estaba yo a la parte de la cubierta principal había 150 escalones entonces al estar tan abajo me costó mucho salir pero la luz a través de los ojos de buey me guiaba. Mientras iba saliendo veía gente quemada, llena de petróleo” recordó.
Agregó además: “Tenía que socorrer a uno y a otro. Se ponía difícil salir porque todas las mamparas estaban calientes, ese humo que salía de los torpedos tenían un olor nauseabundo que no se podía aguantar y te lloraban los ojos. Uno iba saliendo y veía todas esas atrocidades que se pueden ver en una guerra. En Malvinas murieron 327 y a nosotros en menos de un minuto nos mataron 323 compañeros”, expresó.
De todas maneras, la odisea más grande llegó con el naufragio, donde sufrió olas de veinte metros de altura, vientos de 120 kilómetros por hora y una temperatura de 20 grados bajo cero. El crucero se escolaba cada vez más. “Yo no tuve problemas en mi balsa porque a medida que se iba escolando tenía la balsa cerca del agua. El asunto era los que estaban del otro lado que caían al agua”, contó y detalló: “El primer torpedo que pegó en la popa hizo los fierros retorcidos, y hacías cien metros en balsas, las olas te traían de vuelta y se te pinchaba. Entonces tenías que agarrar esos que estaban en el mar y subirlos a otra. Las balsas son para 15 y nosotros éramos 30”, señaló.
Los soldados estuvieron cerca de 40 horas en alta mar. “Así que pasaron las horas y ya el cuerpo se iba congelando de a poquito. De la cintura hacia abajo no sentís más nada. Al poquito tiempo de haber salido en la balsa el techo se había volado un poco y el agua entraba”, detalló Violonte. El avión de reconocimiento argentino pasó a las 10 de la mañana y fueron rescatados alrededor el 4 de mayo alrededor de la una de la madrugada. “A la noche vi una luz que venía hacía nosotros. Era como nacer de vuelta. Era el buque Piedrabuena que nos venía a buscar. Ahí nacimos de vuelta pero las secuelas de la guerra te quedan marcadas para siempre”, expresó el veterano.
“Hoy en día tenemos la misma cantidad de veteranos suicidados que muertos en las islas. Eso nos pega muy fuerte porque día a día, los años pasan y el estrés postraumático lo tenemos todos. A algunos se les despierta y a otros no. Tenemos que estar atentos y tener una revisación médica, y más psicológicamente. A mi no me importa la plata. Quiero estar bien físicamente, poder vivir con mi familia tranquilo. Si me dicen dame la pensión y te dejo dormir un noche se la doy. Yo no puedo dormir sin una pastilla”, confesó.
Por último, habló sobre la recuperación de las islas, tema que definió como “muy especial”: “En el año 82 hicieron las cosas mal y ahí perdimos terreno. Ahora tenemos el apoyo de muchos países latinoamericanos y del caribe” sostuvo y agregó “creo que la resolución que ha tomado la ONU de negociar con los ingleses la soberanía se tiene que respetar sí o sí. Pero no se quieren sentar a dialogar porque saben que las islas tienen mucha riqueza. El petróleo está a la vista, en un pasto: no hay un pasto que no tenga olor a petróleo” detalló y destacó que la Argentina debe comenzar a hacer vuelos a Malvinas.
Violonte visitó las islas en el 2010. Sobre la experiencia dijo: “Ellos son muy patriotas. Ver el cementerio de Darwin donde están los argentinos y las tumbas que dicen `Soldado conocido solo por Dios´, ver semejantes cruces y no saber quien está ahí, eso te parte el alma y te caes un poco. Después ver las banderas inglesas. Haber ido después de 30 años es muy groso, pero te sentís mal porque querés que esté nuestra bandera nada más”.
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