Lo consideró el dirigente radical Gustavo “Tato” Serebrinsky al celebrar que la Presidenta de la Nación “se haya enterado por dichos de sus colaboradores que los argentinos vivimos con angustia los problemas ligados a la inseguridad”.
“Por eso – admitió Serebrinsky – me alegro que desde su entorno le hayan hecho llegar a Cristina Kirchner la inquietud de la gente, que no es otra que la que figura en todas las encuestas”.
Sin embargo, a colación, disparó: “lo interesante sería que también ocurriera lo mismo con Gustavo Pulti, hombre que está al frente de un municipio que maneja un presupuesto equivalente al de algunas provincias pero que no invierte en seguridad como han hecho otros”.
Luego, añadió: “no es novedad que los marplatenses estamos estresados por esta problemática; en lo particular me dedico a la tercera edad y todos los días me entero de que le han robado a un jubilado o que maltrataron o torturaron a un abuelo”. “Pero también el resto de la comunidad padece este flagelo y no se vislumbran respuestas”, indicó.
En idéntico sentido, Serebrinsky pronunció: “sabemos que es muy difícil encontrar soluciones definitivas o que directamente no existen. En consecuencia, pensamos que, al menos, se debe tratar el tema social de fondo y discutir por qué después de nueve años de crecimiento tenemos los índices de pobreza e indigencia que tenemos”.
“En el mientras tanto – reparó – habrá que dar solución a las cuestiones que sufrimos día a día”.
Poco después, en tanto, el dirigente reconoció que coincide con la primera mandataria en relación a que “no sólo delinquen los pobres”. Y explicó: “sabemos que hay casos hasta en la misma política, donde se produce un pacto de silencio perverso”.
Al respecto, insistió: “muchas veces damos el discurso al revés, pues metemos presos a los chicos que se toman una birra y se fuman un porro en la esquina pero permitimos que aviones y camiones cargados de drogas atraviesen nuestras fronteras como si nada”.
Por último, en el mismo orden, hizo una lectura distinta: “está claro que el delito se ha potenciado por el consumo de estupefacientes que, a su vez, es producto de sociedades modernas donde las adicciones ya forman parte de la cotidianeidad”.
“Lo concreto – afirmó Serebrinsky – es que la gente busca escapes en todas partes del mundo, pero tienen con qué hacerlo; en nuestro país, en cambio, no hay plata para pagar los vicios, entonces se sale a morir o a matar con tal de obtener dinero para comprar porquerías”.



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