Septiembre: un mes de crímenes sin esclarecer en nuestra ciudad

La ciudad de Junín fue testigo durante el mes de septiembre de una serie de homicidios que no tienen culpables y cuyas causas se archivaron.
El próximo jueves 13 se van a cumplir veintidós años del homicidio de Edgardo Conrado Di Marco, de 73 años. El anciano estaba en su casa de la calle 25 de Mayo 68 cuando fue sorprendido por desconocidos en un presunto intento de robo. El hombre fue golpeado en la cabeza y tres días después murió.

Hubo muchas sospechas que nunca se confirmaron.

También un 21de septiembre, pero de 1992, Elida Laciar fue asesinada en su casa de la calle Dorrego 1.330. La autopsia confirmó un estrangulamiento, y los 1.200 pesos que la víctima cobraba de jubilación habían desaparecido.

Una nota escrita por la mujer revelaba que era amenazada para entregar 200.000 pesos. Dos sujetos fueron detenidos y juzgados, pero el 17 de agosto de 1996 la Justicia los absolvió

El caso Repetto

El 26 de septiembre de 1999 María Fernanda Repetto, de 24 años, murió estrangulada con un cable en su casa del barrio Villa Talleres. La principal hipótesis fue que una persona de su entorno fue la que la mató luego de una discusión.

El hecho ocurrió en una vivienda de la calle Jean Jaures 558.

En esa jornada la joven abrió la puerta de su casa y dejó entrar a la persona que terminaría con su vida. La principal hipótesis es que alguien de su entorno la mató. Sin embargo, pasaron muchos años y la causa fue archivada por falta de pruebas que pudieran orientar a los investigadores hacia el autor de un crimen que aparece impune.

Repetto estudiaba en la Escuela de Arte y vivía sola en un garaje, en el barrio Villa Talleres. Su cadáver fue hallado boca abajo sobre su cama y tenía signos de violencia. La habían atado de pies y manos y la operación de autopsia comprobó que recibió una trompada que la desvaneció. Luego la estrangularon con un cable de electricidad.

La vivienda era precaria y en su interior no había demasiado desorden. Pero se descubrió el robo de una suma de dinero que la víctima había cobrado por su trabajo como “levantadora” de quiniela. También se encontraron los cables de un radiograbador y un velador, ambos cortados con una pinza, y utilizados para atar y estrangular a la joven.

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