El Senado de Arizona aprueba dura ley contra inmigrantes

La iniciativa criminaliza a los inmigrantes indocumentados y le da poder a los policías locales para interrogar a cualquier persona sólo por su color de piel o su cara
La gobernadora del estado de Arizona, en Estados Unidos, tiene cinco días para promulgar o vetar una ley que criminaliza la inmigración de personas sin permiso para residir y trabajar en el país. La firma de Jan Brewer es el último paso para que entre en vigencia la norma conocida como el SB 1070, aprobada ayer en el Senado estatal, que permitirá a las fuerzas de seguridad buscar y arrestar a todo aquel inmigrante que no tenga sus papeles en regla. También criminaliza la contratación y la solicitud de trabajo de indocumentados, y transportar o dar albergue a éstos. Pero el elemento más extremo, y más criticado por opositores, es la medida que obliga a la policía a interrogar a cualquier persona que considere potencialmente sospechosa de su estado legal en el país, ya sea por su color de piel, acento o simplemente por su cara. "Con la iniciativa, le quitamos las esposas que atan a los policías para ponerselas a los malos", afirmó Rusell Pearce, senador republicano, que como el resto de sus compañeros de banca, espera que el proyecto sea ley definitiva.

Pero los organismos de derechos humanos afirman que si llega a suceder esto, presentarán demandas en las cortes para que sea declarada inconstitucional.

Activistas se presentaron ayer en las oficinas de Brewer para hacer entrega de 50.000 peticiones de residentes de Arizona reclamando el veto a una ley que ha sido calificada como la "más severa" de su tipo en EE.UU.

Arizona, región fronteriza con México, se ha convertido en la zona cero de la guerra de algunos sectores contra los inmigrantes en el país, y es el punto de cruce más activo para el flujo de personas sin papeles.

Marcha atrás

Si el proyecto SB 1070 se promulga, significará un duro revés para la política de reforma migratoria que intenta ejecutar el preidente Barack Obama, "una de sus prioridades en la agenda", cómo le prometió a los más de 10 millones de indocumentados que residen en EE.UU. y que en el último tiempo se congregaron en manifestaciones para pedir que se legitimen sus derechos. Pero con el caso de Arizona ¿se producirá un efecto rebote en el resto de los estados?. Con una baja de demócratas en el Congreso, ¿podrá Obama conseguir antes de fin de año la ley y no defraudar a esa multitud de hispanos que fueron parte vital en su candidatura como presidente?

Para Rosendo Fraga, Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, el plan de Obama enfrenta dos problemas: Uno es el alto desempleo, que endureció la posición de la opinión pública frente a los inmigrantes ilegales. El otro es el aumento de violencia de los narcos mexicanos y la inseguridad en la frontera entre México y los EE.UU. "Hacia un futuro, la reforma de Obama tendrá, probablemente, que hacer concesiones a los republicanos y a los sectores conservadores de su propio partido, como sucedió con la reforma de salud", concluyó.

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