1) Ferrarello/Sivo/ Villaverde (Tipos audaces)2) Mariano Pérez Rojas (Ajustando el cinto)
3) Juan Carlos Stevelsky (Querido amigo)
4) Diego Garciarena (El sueño del bombo propio)
5) Adrián Alveolite (Va torcido)
6) Jesús Porrúa (A sumar poder, que se acaba la repartija)
7) Julio Terzano (Versión local de Zulma Lobato)
8) Méndez, Espil y Mastropascua (De salida)
9) Carlos Carricart (Ni pub, ni edificios)
10) Gil y Lofiego (Hummmm)
Unos vivillos de aquellos, siempre listos para el verde fácil. Predadores naturales, actúan en manada, no se amilanan fácil, y cuando se les cuestiona por sus relaciones y actividades non sanctas, silban bajito, meten las manos en los bolsillos y miran para otro lado. Juegan a tener influencia y a conseguir lo inconseguible. A veces, esta última categoría suele incluir un traje a rayas y una sombrita duradera.
2) Mariano Pérez Rojas (Ajustando el cinto)
El economista socialista anunció que “hay ajuste”. No da para más el carnaval de plata fácil que embolsan unos pocos a costa de los contribuyentes. Eso sí, echarle la culpa a los jerárquicos de planta… es de caguetas. Hay que hacerse grande y señalar a los que son, no a los que están. Mucho pelo en pecho, pero el aparato reproductor suena a vacío.
3) Juan Carlos Stevelsky (Querido amigo)
Un amigo de toda la vida, de aquellos que uno nunca querría perder. El día 30 de abril un error, una imprudencia cuasi criminal, le empotró una regla de albañil de acero en su cabeza. Hoy Juan Carlos ya no está entre nosotros, ¿La comuna? Ausente de todo interés humano por su suerte. Ya es costumbre, pero no se hace callo. Ni callamos.
4) Diego Garciarena (El sueño del bombo propio)
El curul ex Franja Morada, ex UCR línea alfonsinista, hoy sobreviviente del transversalismo K, quiere que el palacio comunal se llame Eva Perón. Bien decían los reyes católicos que no hay peor cosa que un converso. Encima, se llegó al palacio con muchachada peronista tocando el bombo al tiempo que negaba haber sido quien los convocó. Qué contenta va a estar la mamita con el comportamiento del nene.
5) Adrián Alveolite (Va torcido)
Va para el campeonato: amontona billetes que pagan los contribuyentes en tanto es corrido de un lado hacia otro de la comuna por su falta de estilo y criterio para actuar. En Tránsito no puede ni aparecer, los de CARBA, los dueños de boliches de Alem, están para denunciarlo penalmente. Hay cosas que el dinero no paga.
6) Jesús Porrúa (A sumar poder, que se acaba la repartija)
Lejos ya de todo, hace de influyente vendiendo la cercanía con Florencio Aldrey. Según el galaico angurriento, es “un fenómeno”, un namberguán total. Capaz, en el gremio de los porteros (sin desmerecer a los auténticos porteros). Haber tocado las mieles de las cúspides del poder para dedicarse ahora a lustrar picaportes no es algo que haga sentir muy orgullosos a los hijos de nadie.
7) Julio Terzano (Versión local de Zulma Lobato)
Adeuda peluca y tacones, pero delira como el travesti viejo que hace de vedette. Dice su errática memoria que fue él quien llevó a la Corte de Justicia provincial a Eduardo Julio Pettigiani, luego de la desastrosa campaña en la que Pettigiani perdió con Aprile. Ahora delira con ser candidato a intendente. Sólo le falta Anabella Ascar, y cartón lleno.
8) Méndez, Espil y Mastropascua (De salida)
Estos tres van de salida: Valeria Méndez, segunda en el EMTUR, Mauricio Espil y el “Balilla” Mastropascua están en la nómina de funcionarios que gozan de increíbles salarios y que Perogrullo estaría olivando por estas horas. Demasiado tarde, demasiada plata y no suman para dar idea de un cambio real.
9) Carlos Carricart (Ni pub, ni edificios)
Qué muchacho este… difícil de conformar: ahora tampoco quiere que se construyan en Playa Chica tres torres diseñadas por César Pelli que llevarían el sello de la constructora Maral. Aflojemos con la ciudad del todo está mal y muy mal, por favor. Esto del “no sé de qué se trata pero me opongo”, de virtuoso tiene menos que la v inicial.
10) Gil y Lofiego (Hummmm)
Tanto Gil, jefa del Instituto Gayone, como el jefe del área de Minoridad Adrián Lofiego están en la mira. Cadenas de e-mails los dejan en posición muy expuesta por el estado lamentable en que está la institución y la duplicación, eso dicen las viperinas, de las viandas que a diario se llevan allí. Parece que todos los gastos se duplican, sin magia alguna de por medio.





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