Habrá una sucesión de actos en todo el país; el domingo, Obama y Bush estarán en Nueva York
WASHINGTON.- Muchos tienen el recuerdo tan vivo que no pueden creer que hayan pasado diez años. Pero el tiempo transcurrió y el país vive esta semana una seguidilla de actos evocativos en los que se rememora el horror de los ataques suicidas del 11 de Septiembre.
Ese día, las Torres Gemelas se desmoronaron en menos de dos horas tras sufrir el impacto de dos aviones civiles previamente secuestrados por terroristas de la red Al-Qaeda. Con eso cambió el perfil de Nueva York y buena parte del escenario internacional, como se lo conocía hasta entonces.
"Con el primer avión se pensó que era un accidente. Con el segundo, que era un ataque. Con el tercero, que era una guerra", reconoció el ex presidente George W. Bush, que habló por primera vez sobre aquellos momentos en un documental producido por National Geographic.
Por primera vez, Bush estará al lado de su sucesor, Barack Obama, en Nueva York, en los actos centrales del domingo. Una ceremonia que estará despojada de todo contenido político y que contará con una primera parte privada y reservada a los familiares de las casi 3000 personas que murieron en ese mismo lugar, en menos de dos horas.
Las evocaciones se renovarán en Washington y en el descampado de Pensilvania, donde se estrellaron los otros dos aviones secuestrados durante el ataque sincronizado.
Un memo interno de la Casa Blanca dio instrucciones de mantener el bajo perfil, incluso tras el abatimiento de Osama ben Laden, líder de la red terrorista que provocó el peor atentado de la historia moderna.
Los diez años pasaron también para la sociedad en su conjunto, que ahora revive el horror con otro clima. Una encuesta de Gallup reveló que hoy apenas el 38% de los norteamericanos cree posible otro ataque a Estados Unidos.
"Es el nivel más bajo en una década", dice el informe. Hace cuatro meses, cuando el gobierno de Obama abatió a Ben Laden en Paquistán, ese índice trepaba hasta el 62%.
También en lo geopolítico el país es otro. El Estados Unidos de hoy no es la potencia hegemónica que en 2001 y 2003 decidió las invasiones de Afganistán, primero, y de Irak, después. Es, en cambio, un país más inseguro del peso de su liderazgo en un horizonte crecientemente multipolar y es, también, una potencia que, pese a poseer el ejército más sofisticado del mundo, ve su uso limitado por el enorme peso de la deuda y la presión que ésta y el déficit ejercen sobre el presupuesto.
"No podemos ignorar el costo de la guerra", dijo Obama, cuando anunció los importantes recortes en Defensa que puso en marcha.
El aniversario llega bajo renovadas medidas de seguridad. "Estamos vigilantes", reiteró ayer la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano.
Obama presidirá los actos centrales en Nueva York y en esta ciudad, donde evocará también a las 184 víctimas del ataque al Pentágono y a los 40 pasajeros que murieron a bordo del cuarto avión secuestrado -el vuelo 93 de United Airlines-, que se estrelló en Pensilvania luego de que los pasajeros lograran doblegar a los terroristas.
No hay cadena de televisión, emisora radial o medio impreso que no se haya sumado a la evocación con ediciones especiales. Muchas de ellas con sumo cuidado, para evitar que el ejercicio de memoria aparezca como un pretexto para hacer negocio. El caso más llamativo es el de la revista Time , que decidió no cobrar publicidad especial por su número evocativo.
"Siempre queda la duda sobre si la gente quiere saber más sobre esto o si piensa que ya lo sabe todo", dijo Jake Cumsky, uno de los proveedores de Kramerbooks, una de las librerías más reconocidas de esta ciudad. Muchos sellos editoriales lanzaron nuevos títulos al respecto. Uno de los que más curiosidad parece despertar son las memorias del un ex agente del FBI, Ali Soufan, que trabajó en la inteligencia para capturar a Ben Laden. Hasta sus ex jefes se pusieron nerviosos, al extremo de pedirle que eliminara varios párrafos del original, según trascendió.
Sensaciones
En la vida cotidiana las sensaciones son como un caleidoscopio. Hay quienes sufren, quienes están cansados y quienes experimentan enorme curiosidad por saber más. "Asoma ya una generación que es posterior al 11-S y para ella debemos trabajar", dijeron a La Nacion en el Museo Nacional de Historia Americana, que acaba de montar su primera y fugaz exhibición sobre el tema: apenas un puñado de objetos rescatados de los escombros.
Un conjunto pequeño revelador de la vida que se perdió en esa barbarie. Un botón, lo que queda de la puerta de un vehículo, un teléfono. Cosas insignificantes en su trivialidad, cuya visión, sin embargo, sumerge el recuerdo en un tibio oleaje de humanidad..

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