Los seis meses del intendente Inza

El desafío sustancial del Jefe Comunal es no perder la expectativa que le depositó el electorado. La trama de la gestión frente a un momento económico complejo. El papel del peronismo. La ventaja de tener menos pasado que futuro. Las agresiones al periodismo y el huevo de la serpiente.
La gestión del intendente José Inza cumple seis meses. ¿Es momento para conjeturar un primer balance? Puede resultar prematuro en la medida que la estadística sustentada en lo que ha ocurrido en cada cambio de mandato indica que a los nuevos jefes comunales les lleva prácticamente un año acomodarse en su sillón. Que hay pistas sobre la impronta de Inza es evidente. Que necesita aún madurar el mandato que le dio la ciudadanía, también.

El principal habitante del Palacio Blanco se tiene que construir como intendente y referente de la comunidad. Recién está aprendiendo a dar los primeros pasos atendiendo, en primer lugar, a que no tenía experiencia como dirigente político y desconocía los entremeses del municipio y, en segundo término, el equipo que logró diseñar tiene sus claroscuros. Una cuestión es la propaganda y los slogan y otra las exigencias de lo cotidiano.

Hay que entender que el peronismo azuleño estaba entrenado para ser oposición y sin que le sobraran dirigentes (en realidad, a ninguno le sobran) a lo que se agrega que este nuevo ciclo de la política nacional se despega de ciertas estructuras tradicionales de los partidos.

El discurso y el diseño

El discurso del Jefe Comunal aparece mimetizado en el diseño del llamado proyecto nacional y popular que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El gobernador Daniel Scioli es otra cuestión por lo que hay que buscar un fino equilibrio en una disputa que excede a los mandatarios comunales, dependientes, por otra parte, de los designios de la administración provincial.

Por fuera de ese esquema centralista, que se viene visualizando en el accionar de diversas áreas de la comuna azuleña, se hace necesaria la construcción de un discurso propio adaptado a los requerimientos y a las características de la comunidad. Más aún cuando se está atravesando, en el país una etapa más compleja que repercute en un freno de la economía y en un contexto de incertidumbre mundial. Arrastra, como no podía ser de otro modo, a la política. Los aconteceres de los últimos días son muestras evidentes.

Expectativa: un tema crucial

Hay una palabra clave que el Intendente no puede perder de vista: expectativa. Es la sustancia para gobernar y es el motivo (si se quiere entre otros como para no simplificar) por el que los ciudadanos eligen a sus gobernantes. Precisamente, la construcción política del kirchnerismo se edificó desde ella cuando partió con una enorme debilidad y desconocimiento. Forma parte del anuncio imprevisto que descoloca al arquero instalando la pelota en el ángulo que no imaginaba.

Es el principal desafío para Inza. No se puede permitir que la población pierda las expectativas que le depositó cuando lo votó. Sino todo se vuelve gris, anodino. Es lo que debería constituirse como un nuevo modelo de gestión algo que se instaló en la pasada campaña electoral cuando se describía el final de un ciclo político con el último mandato de Omar Duclós. En los análisis que realiza de manera hermética con su círculo más íntimo, algo que se ha acentuado en los últimos tiempos, según confesión de algunos de sus funcionarios, se debe tener en cuenta este asunto.

Es verdad que, como se señaló antes, no le toca el mejor momento económico. También en nuestra ciudad se percibe una desaceleración de la actividad en los más diversos rubros a lo que se suma el impacto de la inundación. El dinero que llegue desde la provincia en el medio de los manotazos financieros de Scioli para no ahogarse o las promesas de obras que incluyen a Nación será el oxígeno para que pueda desplegar sus prioridades y sostener su vínculo con la sociedad.

El papel del peronismo

¿El peronismo con sus versiones le da el sostén político que necesita? Se podría decir que, en líneas generales, hay un respaldo. Aparece más fuerte en agrupaciones de cuna kirchnerista. Al diputado provincial Mario Caputo se lo ve en una actitud más activa, más cercana que a la diputada nacional Gloria Bidegain que navega básicamente en el microclima porteño de la superestructura K.

En el Concejo Deliberante el bloque oficialista le impuso cierto rigor en sus inicios pero hoy aparece comprometido con la gestión. Hay que entender que cada uno tiene su mirada y se ajustaron a las nuevas circunstancias frente a la dispersión que hasta el año pasado había entre sus integrantes. No todos bebían del almíbar del proyecto que encabeza la Presidenta.

En tanto, la oposición ha observado con prudencia los primeros pasos de Inza por fuera de los cruces con el Frente Amplio Progresista cuando aparecen los cuestionamientos a la gestión de Duclós. Hay que admitir que, de cara al 2013, a ninguno le sobra mucho juego.

Inza corre con la ventaja que tiene menos pasado que futuro. Habrá que ver si lo sabe aprovechar.

Agresiones a la prensa

En un clima que se intenta enrarecer se produjeron en los días pasados diversos ataques a trabajadores de prensa pertenecientes a medios oficiales o que apoyan al gobierno. No es un buen síntoma la intolerancia venga de donde venga. Por un lado quienes se expresaron en la Plaza de Mayo y en otros lugares con sus cacerolas bajo consignas que encubren a un sector de la derecha de la sociedad y que tiene la libertad para hacerlo pero no a pegarle a un periodista o un camarógrafo. Y lo acontecido en el municipio de Malvinas Argentinas donde reina una de las peores versiones de los llamados barones del conurbano como Jesús Cariglino donde también se agredió a la prensa ante la mansa mirada de la policía.

Las tensiones de una sociedad deben encontrar caminos que se alejen de la violencia y no alimentar el huevo de la serpiente.

Comentá la nota