Son cinco oficialistas y un socialista que por primera vez acceden a la conducción provincial. Entre ellos, una mujer que barrió a la UCR y un ex peronista disidente alineado a la Rosada.
LUCÍA CORPACCI, EN CATAMARCA
La primera gobernadora del peronismo
Lucía Corpacci fue bendecida por su fidelidad. Cuando era vicegobernadora electa del mandatario saliente, Eduardo Brizuela del Moral, dio el portazo cuando el por entonces radical aliado del kirchnerismo empezó a señalar sus diferencias con el Gobierno nacional. Ni siquiera habían asumido. Eso, y su servicio sin cuestionamientos a los designios de Olivos desde el Senado, le valieron el premio de ser la elegida de Cristina Fernández para que el peronismo gane en Catamarca.
De paso, se transformó en la primera gobernadora en la historia del PJ, en coincidencia con el mandato de la primera presidenta de la Argentina, Cristina Fernández.
Corpacci puede sumarse otros hitos en su currículum. Por ejemplo, en la primera elección de 2011 dio el batacazo más resonante del año. Tan así, que rompió con un récord inédito que tenía la provincia: en cien años de historia de Catamarca, nunca el oficialismo había perdido una elección.
Hija de Sebastián Corpacci, un intachable e histórico dirigente local, la gobernadora es médica infectóloga –trabajó con enfermos de sida– y no se le conoce un solo escándalo en su aún joven carrera política.
FRANCISCO PÉREZ, EN MENDOZA
Sucesión de jaque en manos del PJ
Tras el pacto transversal con Julio Cobos que depositó a un peronista, Celso Jaque, en el poder, el PJ retuvo la conducción de Mendoza ya sin su alianza con el radicalismo. Lo hizo a través de Francisco “Paco” Pérez, un hombre de familia atada históricamente a la dirigencia política y que supo ganarse la confianza de su antecesor a fuerza de gestión y respaldo continuo e incondicional, aunque en la campaña marcó alguna distancia con Jaque.
Su principal inspiración, repite cuantas veces puede, es su padre, Francisco Pérez Martínez, que fuera intendente de San Pedro de Jujuy y un hombre siempre vinculado al poder político en su provincia. Desde su llegada al gabinete mendocino empezó con habilidad a ganar terreno. Como ministro de Obras Públicas consiguió que le traspasaran a su órbita varias carteras de peso, como Hidrocarburos, Minería y Energía, y también Infraestructura Educativa. El manejo de toda esa caja le valió la designación como el sucesor lógico de Jaque.
En Mendoza le asignan que, desde su despacho, tejió una excelente relación con el ministro de Planificación, Julio De Vido. También lo señalan como el elegido del operador K Juan Carlos Mazzón, quien lo promovió para acceder a la gobernación.
CLAUDIO POGGI, EN SAN LUIS
San Luis, sin los Rodríguez Saá
Veinte años de Adolfo y ocho de Alberto. Desde que la última dictadura militar pasó el mando al gobierno democrático de Raúl Alfonsín, junto a la categoría “gobernador de San Luis” se inscribe el apellido Rodríguez Saá. Pero la dinastía, al menos en términos institucionales, tendrá una impasse. Con el mayor de los hermanos buscando –y finalmente consiguiendo– otro mandato en el Senado, y el menor conformándose con el cuarto lugar en la carrera presidencial, el terreno por la sucesión quedó despejado. Y lo tomó Claudio Poggi.
Oriundo de Córdoba, el delfín puntano trabaja con los hermanos Rodríguez Saá desde la década del ’90. Fue diputado nacional y candidato a intendente de Merlo. El último año fue jefe de gabinete. De perfil bajo y técnico, al contador lo señalan como el guardián de las finanzas públicas. A los Rodríguez Saá los cita como “grandes maestros” con “gobiernos exitosos”.
ANTONIO BONFATTI, EN SANTA FE
La esperanza socialista del FAP
Si Hermes Binner pudo presentarse a las presidenciales de octubre fue en gran parte por el espaldarazo que obtuvo con el triunfo del Frente Progresista, Cívico y Social (FPCyS) en Santa Fe, con la victoria que depositó en la gobernación a su hombre de confianza y ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti. Pero el único gobernador socialista del país no tendrá un camino fácil: conducirá una provincia donde la fórmula Fernández-Boudou obtuvo más del 41% de los votos, 2 puntos más que el gobernador saliente, y con el peronismo con mayoría en las dos Cámaras legislativas, aunque con severas y evidentes grietas internas.
Cuando el líder del Frente Amplio Progresista (FAP) designó a Bonfatti como su candidato a la sucesión, muchos socialistas se agarraron la cabeza. Creían que su baja instalación en el electorado complicaría las cosas y que el PJ podía recuperar la conducción santafecina. Se equivocaron: con un fuerte trabajo de campo, siempre junto a Binner, el calvo funcionario no sólo logró imponerse en una dura interna del FPCyS contra otros candidatos, sino que ese envión le alcanzó para imponerse luego en las generales.
MARTÍN BUZZI, EN CHUBUT
Chubut: De opositor a oficialista
El electo gobernador, Martín Buzzi, revolucionó el PJ del Chubut. Delfín del mandatario en ejercicio, Mario Das Neves, apenas se confirmó su victoria empezó a tender puentes hacia Balcarce 50. Mientras su jefe político rengueaba como compañero de fórmula de Eduardo Duhalde, él buscaba una “relación madura” con el Gobierno nacional. Y terminó el golpe cuando se puso al frente de la campaña K en tierras sureñas.
Buzzi ganó las elecciones más conflictivas del año. Y de las más judicializadas de la historia. Con un conteo voto a voto por las irregularidades detectadas y con todos los resultados en manos del Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Chubut, que llamó a complementarias en apenas ocho mesas. Le ganó al kirchnerista Carlos Eliceche por escasos 385 votos. Hábilmente, luego le pisó el terreno, obvió al dasnevesismo y se acercó a Buenos Aires. Buscaba tranquilidad para sus cuatro años de mandato.
CARLOS SORIA, EN RIO NEGRO
El PJ destrona a la UCR en Río Negro
La UCR gobierna Río Negro desde el retorno de la democracia, en 1983. Pero con el aval de la Rosada, con quien no siempre mantuvo un vínculo aceitado, y jugando incluso contra el coqueteo kirchnerista al radicalismo afín que encabeza el gobernador saliente Miguel Saiz, Carlos Soria logró otro de los sacudones peronistas del año: 28 años de intentos y fracasos y con siete elecciones de por medio llevó al PJ al comando de la provincia. El segundo arrebato justicialista, si se suma a Catamarca.
El ex jefe de la SIDE del gobierno de Eduardo Duhalde nunca cuajó en el molde que Olivos pretende de sus representantes provinciales. Pero tras la derrota en 2007 del jefe de senadores oficialistas, Miguel Pichetto, fue el elegido para encabezar la embestida y vestir de aires “pejotistas” las tierras rionegrinas. Y tras compartir el escenario de festejo con alfiles del gabinete nacional, inmediatamente obtuvo una foto con Cristina.


















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