Seguridad en los diques: simularán colapso de presas

Cumpliendo los protocolos internacionales en la materia, el Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP) y la concesionaria de las centrales organizan un simulacro de catástrofe. A ambos les preocupan construcciones que no respetan la línea de ribera.
Con el propósito de concientizar a la comunidad del sur mendocino sobre los posibles riesgos que se corren en caso de un aumento súbito de caudal de los ríos Diamante y Atuel por lluvias torrenciales aguas abajo de las presas o por rotura de un dique, se realizarán simulacros de evacuación, especialmente en las zonas de mayor riesgo o inundables.

El ingeniero Alberto Santiago Bandiera, representante de las empresas Hinisa e Hidisa ofreció una disertación en la que exhibió gráficos de distintos escenarios de inundaciones parciales, como una crecida de los ríos arrastrando un caudal de 600 m3 por segundo, y también si se produjera la rotura de una presa, hasta llegar a la hipótesis de máxima, que sería la rotura en cascada de todas las presas.

Seguidamente señaló que este año y el anterior están considerados hidrológicamente "secos" por estar muy por debajo de la media histórica, pero no obstante se han confeccionados los mapas de inundación y los tiempos de arribo de las olas.

Recordó que, de acuerdo a los contratos de concesión, el agua es para uso consuntivo, es decir uso humano y animal, para riego y para generación eléctrica, y finalmente para uso recreativo.

El representante de las concesionarias de las centrales levantadas sobre las cuencas de los ríos Diamante y Atuel recordó también que la falta de agua perjudica la generación de energía. "El agua es el combustible que hace andar las máquinas y de ahí sale la energía. Cuando hay poca agua hay poca generación de energía", afirmó.

Hay que tener en cuenta que los módulos de los ríos son muy chicos y de acuerdo a la disponibilidad de agua las centrales trabajan únicamente en las horas pico, o sea que los factores de utilización de las máquinas son bajos: un 45 por ciento en el caso del sistema Nihuil, y entre el 27 y 30 por ciento las del Diamante, por eso estas últimas son más de pico.

Con relación a las horas en que trabajan las máquinas, en invierno generan electricidad a partir de las 18 o 19 horas y en verano en casos de aporte normal de agua puede ser de 10 a 12 de la mañana y después de las 18 o 20 hasta las 22 o 23. "Las máquinas trabajan un par de horas porque el combustible, reitero es el agua y hacer los módulos pequeños comparados con las de las llanuras evidentemente que funcionan menos", dijo Bandiera.

"Hay que despejar todas las dudas respecto a que se retenga el agua en los diques para generar energía", manifestó. "Eso no puede ser por el orden de prioridades que tiene el uso del agua, y quien determina la erogación aguas abajo del Tigre o Valle Grande es el Departamento General de Irrigación", afirmó

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