Más seguridad y deuda social, el legado de Uribe

El presidente dejará el cargo con el 70% de apoyo por su política contra los grupos armados
BOGOTA.? Su aparición, con ropajes típicos en Villavicencio, en diciembre de 2007, para discrepar públicamente del mandatario venezolano Hugo Chávez y para anunciar que sabía el paradero de Emmanuel, hijo de la entonces rehén Clara Rojas con un guerrillero. El rostro de Ingrid Betancourt, pura felicidad, tras ser rescatada. Sus peleas a muerte con Chávez y el ecuatoriano Rafael Correa, tras la ejecución de Raúl Reyes, el número dos de las FARC en marzo de 2008.

Tal vez, esas imágenes sean las más representativas de los ocho años de la presidencia de Alvaro Uribe, que entregará el poder al ganador de las elecciones. Es que los dos gobiernos de Uribe han sido un antes y un después en este país. De hecho, su gestión ha obtenido un enorme reconocimiento; tiene una popularidad del orden del (70%), gracias a los notables índices de seguridad logrados por Colombia, donde antaño el secuestro, los asesinatos y las masacres eran el pan de cada día.

Tanto es así que el candidato oficialista Juan Manuel Santos se presenta como la única garantía de que se mantendrán esos logros, y el opositor Antanas Mockus, el otro favorito en los sondeos, afirma que mantendrá la seguridad y que añadirá un respeto casi obsesivo por las normas en vigor. Y hay otros candidatos, como Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical, y la conservadora Noemí Sanín, que se cuidan mucho de criticar abiertamente al mandatario, que logró incrementar dramáticamente la seguridad gracias a su política de combate de las guerrillas a brazo partido y al acuerdo que llevó a la desmovilización de los paramilitares.

Pero también crece entre los colombianos la preocupación por la falta de empleo (12%), el déficit fiscal, la crisis del sistema de salud y la concentración económica. Además, a Uribe le ha jugado en contra el escándalo, desatado a fines del año pasado y denunciado por la revista Cambio, en torno del programa Agro Ingreso Seguro, implementado por uno de sus funcionarios más queridos, el entonces ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, apodado "Uribito", por el cual se decidió a dar cuantiosos subsidios estatales a productores ricos, incluida una ex Miss Colombia. También el de los "falsos positivos", por el cual miles de pobres fueron asesinados por militares y presentados como guerrilleros por los uniformados para obtener beneficios.

Otro aspecto controvertido es su cercanía con José Obdulio Gaviria, una suerte de ideólogo del uribismo, que ha sido asesor suyo. "Gaviria puede ser la mejor persona del mundo, pero es primo de Pablo Escobar Gaviria [el fallecido capo narco]. Que lo hayan nombrado asesor no tiene sentido. Es como si Barack Obama nombrara asesor al primo de Osama ben Laden", dijo a La Nacion la analista política María Teresa Ronderos.

Y más allá de estas cuestiones, tampoco hay día en el cual el temperamental y carismático presidente no salga a desmentir rotundamente la responsabilidad de su gobierno en escándalos por escuchas ilegales de periodistas u opositores, investigadas actualmente por la justicia, o las denuncias por supuestos nexos de sus familiares con paramilitares.

Ayer, sin ir más lejos, Uribe, defendió a su hermano menor, Santiago, acusado de haber creado un grupo paramilitar. Para Uribe, las afirmaciones hechas por el ex oficial Juan Carlos Meneses al argentino Adolfo Pérez Esquivel demuestran que "los criminales tienen la capacidad de convertir en idiota útil a un Premio Nobel de la Paz" y de penetrar "un periódico serio como The Washington Post", que divulgó las acusaciones contra el hermano menor del mandatario.

¿Por qué sigue siendo tan popular, entonces? "El es un fenómeno político, un populista cercano a la gente, que ha creado una política cálida. Sabe el nombre de todo el mundo. Colombia había sido gobernada por gente muy cínica, pero él no lo es. Trabaja 24 horas por día y le duele en el alma lo que le pasa a la gente pobre. Puede llamar al último general del país para que le recupere una res perdida a un campesino", dijo Ronderos. "Además, ha repartido subsidios a manos llenas en programas como Familias en Acción", añadió.

Pese a todo, el comportamiento de la economía no parece ayudar al gobierno. Según dijo a La Nacion el economista Mauricio Cabrera, entre 2002 y 2008, años de alto crecimiento, la participación de las empresas en el PBI creció 5 puntos y la de los trabajadores bajó en ese mismo porcentaje. "Hablamos de 15.000 millones de dólares anuales que en vez de estar en los bolsillos de los trabajadores van a los bolsillos de los empresarios. La demanda interna perdió fuerza", dijo. Paradójicamente, entre 2008 y 2009, en medio de la crisis global, en Colombia se crearon 1,3 millones de empleos. "Pero cuando se ven las cifras en detalle se ve que crecieron 1,6 millones los empleos informales y se destruyeron 300.000 formales", añadió.

Uribe es reprobado por la gente en materia de empleo, inflación y salud. Esto explicaría por qué el candidato oficialista logra un 35% de los votos, la mitad del porcentaje de aprobación del mandatario. "La gente aprueba al presidente y desaprueba a su gobierno, y la figura de Uribe es tan fuerte que la gente está dispuesta a perdonárselo."

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