“Para finalizar, les comentaré una anécdota, que es una especie de confesión. Yo también soy diferente” reconoció Castillo cuando se debatía sobre la ley de matrimonio gay.
El tratamiento del proyecto de ley de matrimonio gay, le insumió al Senado Nacional un total de casi 15 horas. Mucho tiempo claro. Pero fue un debate interesante, porque más allá de las argumentaciones políticas de porqué unos votarían a favor, y otros en contra, primaron las explicaciones desde lo personal, desde lo íntimo de los senadores.
Pero hubo un segundo, un minuto de esas 15 horas de debate, en que todos los miembros del Cuerpo, y los que seguían el debate, enmudecieron. El senador que hacia uso de la palabra era nada menos que el único varón representante de Catamarca, Oscar Castillo.
Anticipando que concluía su exposición, que es el momento para el cual cualquier orador guarda lo mejor, el “as en la manga” como se dice, Castillo sorprendió diciendo: “Para finalizar, les comentaré una anécdota, que es una especie de confesión. Yo también soy diferente”. Semejante revelación, hecha así crudamente, sin vaselina, cuando el tema de fondo sobre el que se discute es la homosexualidad, su derecho a tener derechos, es comprensible que conmueva. (Ese sería el capitulo de mayor rating de cualquier novela mexicana, como lo que terminó siendo, el segundo mas especial de la noche)
Fue un segundo en el que todos los senadores presentes lo miraron a Castillo directamente a la cara, se bajaron los lentes los que los usan para leer, mientras un “¡¿ahh…?!” bramo en el recinto, pasmados, desconcertados, por la aclaración que podía llegar a continuación.
“Soy diferente, sufrí también alguna discriminación, y me quedaron secuelas permanentes y algunas transitorias, porque nací zurdo”, aclaró para tranquilidad de todos los presentes, que por un momento creyeron ver en el senador Castillo un discriminado de otro tipo, del tipo al cual favorecía el proyecto de matrimonio gay sobre el que se debatía.
Cuando otro ¡¡¡aaaaaahh!!! se asentó en muchas de las mentes presentes, se lo escuchó a Castillo terminar la aclaración: “soy zurdo de nacimiento, y en primero superior me hicieron cambiar a la mano derecha, motivo por el cual fui tartamudo durante dos años y escribo muy mal; a pesar de que conozco las reglas ortográficas, sigo escribiendo con horrores ortográficos. Por lo tanto, si por ser diferente en algo tan pequeño me sucedieron estas cosas, imagínense cómo sufrirán aquellos que tienen otro tipo de diferencia”.

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