La Policía detuvo a un joven de 21 años con antecedentes delictivos. Comercializaba estupefacientes a menores arrebatadores, uno de los cuales fue encontrado en el lugar tratando de “canjear” un celular robado por “mercadería”. Secuestraron un arma de guerra y dinero.
El procedimiento fue concretado por efectivos de la Dirección de Toxicomanía, con la colaboración de la Policía de Alto Riesgo, en un domicilio cercano a la esquina de Juan José Castelli y Matheu del barrio Villa Raquel.
A la siesta, los policías entraron a la vivienda y apresaron a Marcos Silverio Bobadilla, de 21 años. En el inmueble también estaban otros siete jóvenes, entre ellos el ladrón de 16 años.
Una investigación llevó a las autoridades a solicitar una orden de requisa en ese domicilio habitado por una familia, compuesta además por niños.
Según la información suministrada a época por fuentes cercanas a la causa, Toxicomanía secuestró un pedazo de picadura de marihuana y seis envoltorios pequeños con igual sustancia (“bochitas”), cuyo peso final alcanzó los 94 gramos.
De distintos sectores de la casa se incautaron de una pistola semiautomática 3.80, dos balanzas analógicas con capacidad para 10 y 20 kilogramos; un monedero con 1.437 pesos y dos teléfonos móviles, marcas Nokia y Samsung. Uno de estos aparatos fue sustraído hace cuatro días en un arrebato callejero.
“En el fondo de la vivienda y entre chapas de cinc y un par de cajones de frutas se hallaron una bolsa de polietileno, recortes de distintos colores y una bocha conteniendo sustancia vegetal compactada envuelto en polietileno verde”, dijo la Policía.
Bobadilla quedó apresado a disposición de la Justicia Federal, mientras el resto después de algunas horas comenzó a recobrar la libertad debido a que no tienen antecedentes o algún pedido de captura sobre ellos.
Un detalle que llamó la atención de los policías fue que el arma de fuego secuestrada tenía cartuchos de punta hueca, capaces de provocar mayor daño que los proyectiles de forma tradicional.
La investigación para desbaratar el centro de venta de estupefacientes comenzó semanas antes. Existían datos de consumidores en la zona y alarma entre vecinos de la barriada.
Desde la Policía instan a denunciar este tipo de ilícitos.
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