La rotura de cristales en los domicilios y en los vehículos estacionados durante la noche es una de las “modas” de estos días en nuestra ciudad. En muchos casos, es una acción que conlleva sólo el deseo de realizar un daño, mientras que en otras también antecede a un robo.
La novedad más reciente en materia delictiva es la rotura de vidrios de coches, negocios y viviendas, una modalidad que cosechó –según pudo recabar este diario- al menos una veintena de víctimas en las últimas dos semanas y que puede conducir a una cifra de damnificados aún mayor si las autoridades competentes no toman cartas en el asunto.
En el caso de los domicilios donde se afincan las casas familiares y los locales comerciales, la irrupción de los vándalos suele estar acompañada de una intención de robo que por lo general se materializa, salvo que una alarma u otro contratiempo desvanezcan las aspiraciones de los delincuentes.
En lo que respecta a los ataques sobre los automóviles estacionados en la vía pública, existe la sensación de que las ventanillas, parabrisas y hasta los espejos son destruidos por el simple hecho de producir un daño, sin importar a quién se perjudica ni su condición social.
De hecho, según las denuncias recogidas por este diario, dentro de los rodados muchas veces hay bolsos o elementos de valor que no son sustraídos. Asimismo, las fuentes policiales consultadas descartaron que el motivo de estos ataques contra la propiedad sean los robos de estéreos, como en otras épocas, ya que es una modalidad en desuso, por el bajo costo que obtienen estos aparatos en el mercado negro.
Más ventas de cristales en Junín
Esta forma tan particular de agresión se ve reflejada en los comercios donde se venden cristales y demás implementos para vehículos. En este sentido, Fernando Molins, dueño de ABC accesorios, le dijo a DEMOCRACIA que el restablecimiento de la actividad tras cada fin de semana suele tener como una constante la llegada de clientes que van a comprar el vidrio que les fue estrellado durante el fin de semana.
“Estas últimas dos semanas fueron fatales. Entre lunes y martes realizamos seis o siete ventas diarias, un número al que habitualmente no solemos llegar si no es por esta serie de hechos que se producen entre sábados y domingos. Por lo que pudimos ver, este fin de semana los más afectados fueron vecinos que viven en Padre Respuela, Benito de Miguel y calles aledañas”, comentó el comerciante anoche.
Molins señaló que “lo que más se ve son roturas de espejos, y diría que por lo que nos cuentan las personas que vienen al negocio, no hay más causa que la del daño por el daño mismo”.
A su vez indicó que la furia de esta clase de vándalos se empezó a notar con más fuerza y consistencia hace seis meses. “Antes, una embestida en masa se registraba cada dos por tres, cuando aparecía alguna bandita de alterados y causaba destrozos. Lo que se ve ahora es que, además de ser más frecuente, las víctimas se toman al azar, no se busca al que se odia porque tiene plata sino que se perjudica al primero con el que se puede descargar la bronca”, afirmó.
Otro que dio fe del impacto que produjo en su negocio la andanada de agravios a los vehículos ajenos fue Sergio Favaro. “Estamos recibiendo alrededor de diez llamadas por día, con una proporción mayoritaria los lunes y martes. Preguntan por la reposición de vidrios rotos. Después depende de que el cristal se ajuste a los que el coche necesita, que se pueda conseguir y de los precios, pero es un hecho verdadero que las consultas aumentaron un montón desde mediados de marzo a esta parte”, relató.
¿Son bandas motorizadas?
Fuentes cercanas al ámbito policial juninense atribuyeron la suba de estos hostigamientos a un grupo de “banditas motorizadas” que construyen su placer con la destrucción de los bienes de otros y no dudan en cultivarlo en la madrugada, a la hora en que la ciudad duerme, generalmente los fines de semana.
De ese grupo no habría que excluir -apuntaron- a los jóvenes que en masa salen de caravana con motos de todo tipo y cilindrada para realizar “picadas” en las avenidas de Circunvalación, Padre Respuela, Ramón Hernández o San Martín, y que al tener que escapar de los controles de la Policía descargarían su ira contra los autos que encuentran a su paso y las vidrieras de los comercios céntricos.
Comentá la nota