De acuerdo con el último censo nacional del Indec en 2010, la población indígena o descendiente de pueblos originarios declarada fue de 41 mil personas, quienes a su vez conforman 11 mil hogares en la provincia.
Persiste una alta deuda social en este sector de la población chaqueña, según indica el estudio. En este sentido, se observa que el 84 por ciento de los aborígenes no tiene obra social, prepaga ni estatal. Por otra parte, destaca que el 86 por ciento de la población indígena mayor de 65 años cobra una jubilación o pensión.
Otro flagelo de esta parte de la sociedad es el alto grado analfabetismo, pues el 14 por ciento no sabe leer ni escribir. No obstante, el siete por ciento de los hogares indígenas del Chaco posee cloacas, mientras que en toda la provincia el 25 por ciento tiene.
En cuanto al combustible que utilizan para cocinar, el 56 por ciento usa leña o carbón y el 38 por ciento recurre al gas en garrafa.
Casi el 70 por ciento de los hogares que tiene una o más personas indígenas son casas, un 24 por ciento son ranchos, el 5 por ciento son casillas y el resto se dividen en departamentos, inquilinatos, piezas de hotel o pensión. El 71 por ciento es propietario del terreno y la vivienda donde vive. En cuanto al hacinamiento -el cual mide la relación entre el número de personas del hogar y el número de habitaciones utilizadas como dormitorio en una vivienda-, el 35 por ciento de los hogares aborígenes tiene dos o tres habitantes por cuarto, mientras que en el 26 por ciento hay hacinamiento crítico: más de tres personas por habitación.
Población afrodescendientes
Según estipula el censo 2010, en la provincia 2739 personas declararon ser afrodescendientes o tienen antepasados de origen africano, de los cuales 1334 son varones y 1405 mujeres.
Esta población es mínima en relación con la cantidad de aborígenes que habitan en el Chaco. Un dato para destacar es que los mayores de 65 años representan 190 personas en la provincia y los menores de 14 suman un total de 686 afrodescendientes.
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