Según hoy habrá que esperar a mañana

Todavía su marido estaba tibio cuando ella lo traicionó con el FMI. Así podría empezar otro artículo, éste no.
pensaba… qué mala suerte tiene a veces Carlos Soria. Justo cuando Néstor Kirchner planeaba visitarlo en Roca (lo que por ahí hubiese respaldado sus aspiraciones a gobernador), va éste y se muere inoportunamente.

No es que uno sea supersticioso o crea mucho en el destino, pero ¿y si se trata de otra señal para el intendente de que la gobernación nunca llegará a su vida? De todos modos, ¿quién dijo que ser bendecido por los K sumaría votos en vez de restarlos?; será difícil subsanar el desgaste de ocho años de soberbia política del “matrimonio”. ¿Convendrá pegarse, ampararse, meterse estratégicamente bajo las faldas de Cristina?, mmmh… lo dudo. Veremos pues cómo termina la imagen de la Presidente al promediar el 2011 cuando la lástima general que sus periódicas emociones de duelo usufructúan, se haya disipado.

Miguel Pichetto, por su lado, aún no se decide (¿se habrá debilitado o fortalecido con la muerte de Néstor?); él juega y especula con los tiempos de la política haciendo gala del sentido de la oportunidad que le ha permitido mantenerse en lo más alto del poder nacional durante años. Su indecisión crispa al ansioso Soria que dando un paso más hacia su objetivo provincial, ya presentó a su compañero de fórmula del Frente Grande, Alberto Weretilneck. Pichetto y Soria sí harían una fórmula de temer, claro, y también lo sería Pichetto y Silvina García Larraburu en un justicialismo rionegrino que ya reclama la presencia de una mujer en la cima dirigencial que refresque el aire electoral, pero bueno, son todas posibilidades lúdicas.

Hablando del intendente de Cipolletti, ¿no está algo sobrevaluado como lo estuvo en alguna ocasión Julio Arriaga? Aparte, ¿qué ideología tienen ambos que coquetean con cualquier partido político que le dé un lugar? ¿Tienen una ideología?, ¿cuál sería? Yendo uno con el peronismo y arrimándose el otro al radicalismo, apostando a dos puntas sin mayor moral, el Frente Grande (demasiado “grande” y abarcador) trata de asegurarse un espacio dentro del poder provincial de los próximos años. Ahora… ¿alguien midió realmente el posicionamiento positivo de Weretilneck?, porque si nos quedamos con sus votos municipales obtenidos hace años, se puede cometer el error de olvidar que una gestión desgasta y ahuyenta seguidores, y que probablemente hoy el intendente no mida igual que entonces, por lo que su valor electoral real podría ser insignificante. Asimismo, Weretilneck levanta la bandera de la inseguridad como idea-fuerza de campaña en una provincia donde ocurren algunos crímenes resonantes cada cuatro años (mientras que en Buenos Aires suceden cuatro por día). Me parece que el tema inseguridad es poca estrategia por más que se la exagere, es poco discurso... para salir a hablar de un proyecto nuevo de provincia. La inseguridad en Río Negro resulta esporádica. Y además, esa propuesta del intendente hace unos meses de alentar a la gente de Cipolletti a ser buchona llamando a un número telefónico cuando sospeche algo de algún vecino o algún aguantadero, por ejemplo, es feo, es más el estilo de la inteligencia interna cubana con un vigilante civil parado en cada esquina, pero son estilos personales y se respetan. La seguridad es en todos los casos una responsabilidad del Estado, no de los ciudadanos, porque el que cobra un sueldo para resolver debe resolver, ¿o no?

Bariloche será para Soria y su vice extrapartidario, un obstáculo electoral casi imposible. Insisto en que es un error valorar a un político según el caudal de votos que consiguiera en el pasado, porque el desgaste que el poder provoca a lo largo del tiempo, resta en las urnas. ¿O alguien cree que a Arriaga los rionegrinos –ahora que se lo conoce mejor- lo quieren como lo querían?

Magdalena Odarda, por su parte, sueña con repetir la última performance provincial –circunstancial y coyuntural apenas- mientras busca un hueco de fórmula donde colar su ambición. Y Sierra Grande no arrima votos por peso propio (a Mendioroz no le serviría un compañero de fórmula que no sea del Alto Valle o de la zona andina).

La opción de Jorge Ferreira también se diluye. El intendente de Viedma perdió tiempo de posicionamiento provincial. En pocos meses cuesta mucho hacerse conocer un poco en cada rincón. Entre Barbeito, González (los “Romeos”) y Mendioroz saldrá el candidato radical, quizá con interna y siempre y cuando Saiz no logre imponer una enmienda que permita su re-reelección.

¿Alianzas, frentes?, no sé, hoy la sociedad, vislumbrando con pesimismo la falta de ideologías y el “travestismo” político que impera, va a preferir y privilegiar las fórmulas electorales puras, sólo peronistas en la fórmula peronista y sólo radicales en la radical.

¿Y la Defensora del Pueblo no cabe en ningún sitio?, ¿o está esperando agazapada la utopía de una candidatura?

Los demás actores son secundarios en materia de gobernación; sin embargo para estos siempre habrá una banca disponible en la legislatura o el Congreso que igualmente los contenga.

En fin, según la realidad, según hoy, según los alaridos de hoy, la voz del mañana –hablo de semanas o meses- podría decir otra cosa aunque sea desde la ronquera. Falta bastante todavía, y lo malo de gritar antes de tiempo es que se llega al día del “recital” algo afónico, lo que no es conveniente en tiempos electorales donde se necesita ser oído hasta por el votante de la última fila.

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