Obviamente, la polémica con las cifras oficiales no se redujo a la medición de la CBA, sino que, además, el INDEC sentenció que en marzo el Índice de Precios al Consumidor (lo que se conoce comúnmente como inflación) se ubicó en el 1,1 por ciento con relación al mes anterior y un 9,7 por ciento con respecto a igual mes de 2009 (es decir, el parámetro anualizado).
En tal sentido, Buenos Aires City, el organismo comandado por la ex directora del INDEC antes de la intervención K (hace tres años) Graciel Bevacqua, ponderó un IPC del 2,9 por ciento. Por su parte, Ecolatina (la consultora fundada por el ex ministro de economía Roberto Lavagna) ubicó este índice en el 3 por ciento. Mientras que la firma Joaquín Ledesma registró un 2,6 por ciento.
Por tal motivo, si se efectúa una proyección para el cálculo de la inflación que abarque todo 2010, se estima que el nivel resultante se ubicaría en la franja del 20 al 25 por ciento, en el caso de las mediciones más alentadoras.
Ahora bien, según lo manifestado por la Encuesta de Expectativas de Inflación del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, la expectativa mediana (el promedio pero sin los casos extremos) de abril para los próximos 12 meses es una inflación del 30 por ciento.
Todo este contexto se encarna en la insistencia por parte de ministros y funcionarios del Gobierno nacional de que no se está ante la presencia de un proceso inflacionario, sino más bien, en un "reacomodamiento de precios".
Un atisbo de sinceridad provino del menos pensado: Guillermo Moreno reconoció que "los precios suben" pero que "al Ejecutivo no le conviene hablar de inflación".


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