Según datos del Renar, en la ciudad hay unas 30 mil armas registradas en manos de civiles

En promedio, hay una cada tres habitantes. Aseguran que más del 80% son para uso deportivo. Cómo influyeron los cambios en el registro y cuáles fueron las dificultades para que el plan de desarme tenga repercusión en Junín.
El caso del violento robo que sufrió el conductor radial Baby Etchecopar, volvió a instalar el debate sobre la conveniencia o no de la tenencia de armas en una casa para defenderse ante un eventual ilícito.

En ese marco, desde la oficina local del Registro Nacional de Armas (Renar) aseguran que en nuestra ciudad hay casi un arma cada tres habitantes. El titular de la delegación local, Carlos Ceratto, señaló a DEMOCRACIA que “se calcula que en Junín hay, más o menos, unas 30 mil armas, es decir que hay, en promedio, una por domicilio”.

Está claro que no hay un arma en todas las casas, sino que ésa es la media, ya que, por ejemplo, Ceratto -que además es el propietario de la armería Campini y Catena- tiene clientes que guardan hasta 600 unidades.

Con todo, el funcionario aclara que en Junín la gran mayoría de los usuarios no las tienen para defensa personal: “Esa estadística, que parece mucho, es normal para una ciudad como ésta porque más del 80% las tiene para uso deportivo. Entre ellas están todas las armas largas (carabinas, escopetas y fusiles), y otras cortas, como algunas pistolas y revólveres para tiro al blanco. Las que son para defensa son los revólveres tipo FBI, las pistolas de uso inmediato, y son las que menos demanda tienen en esta zona. Por ahí en las grandes ciudades la relación es muy distinta”.

No obstante, Ceratto desmiente que a raíz de sucesos públicos como el de esta semana se incrementen los pedidos, y revela quiénes son los que solicitan armas para defensa: “Los que más averiguan son los que se van a vivir a una quinta, o los que viven en un barrio en el que sucedieron dos hechos seguidos, y ahí sí crece el interés”.

Registro de armas

En el año 2002, bajo la conducción de José Genaro Báez, el Renar impuso un sistema de agencias registrales en distintas ciudades del país, e implementó un nuevo régimen de inscripción de armas, que tenía similitudes con el empadronamiento de vehículos, ya que Báez previamente había sido director nacional del Registro Automotor.

“A partir de entonces -cuenta Ceratto- el Renar se ordenó y empezó un plan para blanquear las armas que no estaban registradas. Hubo un reempadronamiento, se dieron facilidades y se estimuló esta práctica, pero los problemas políticos hicieron que este hombre quedara a un costado. Los que lo continuaron, no lo hicieron mal, pero no progresaron de la misma manera”.

Sin embargo, el funcionamiento de este nuevo sistema del Renar fue tan bueno, que fue copiado en varios lugares del mundo.

El Renar es apoyado en muchas ciudades bonaerenses por el Repar (Registro Provincial de Armas). Ceratto sostiene que “en Junín, el Repar está dirigido por una persona extraordinaria, que atiende a la gente como corresponde, que hace docencia, que orienta: es el oficial José María Fernández Laghi, y con él trabajamos en conjunto”.

Una persona que se interese en tener un arma, podrá dirigirse a cualquiera de las dos reparticiones en Junín, pero deberá cumplimentar una serie de requisitos y cada uno de ellos es eliminatorio: debe justificar su medio de vida, estar libre de antecedentes, un instructor de tiro matriculado certifica si la persona que quiere tener el arma es idóneo para su manejo, y se le hace un examen psicofísico.

Ceratto enfatiza que al haber tantos controles, las evaluaciones sobre los portadores de armas legales, son auspiciosas: “Las estadísticas marcan que sólo el 3% de los legítimos usuarios ha tenido algún problema legal, pero sólo por legítima defensa, suicidio o drama pasional. Nunca un asalto, un homicidio, ni nada de eso”.

Cambio de hábitos

A raíz del refuerzo en los controles y los estímulos para legalizar las armas existentes, se advierte un cambio entre las personas que compran armas.

El titular de Campini y Catena explica que “este negocio tiene más de 90 años y en el último tiempo ha tenido un vuelco: antes era tan liviano el registro que cualquiera iba a un negocio con su documento y se llevaba el arma, después la registraba si quería, o no, y ese es el problema que estamos pagando hoy, que hay muchas armas de las que no se sabe el origen. Es decir que anteriormente, cuando una persona iba a un comercio a comprar un arma, en general no quería inscribirla, pero a partir de la asunción de Báez en la Dirección del Renar, es al revés: la gente pregunta qué trámite tiene que hacer para tener un arma, y eso es buenísimo”.

Es que en épocas anteriores, ni siquiera se sabía quién las vendía, porque se las podía adquirir hasta en un almacén de ramos generales.

Plan de Desarme

En ese escenario, desde el Gobierno nacional se planteó un Plan de Desarme mediante el cual, se promovía la entrega de armas de manera voluntaria y anónima, a cambio de un resarcimiento económico, y luego esa arma sería destruida.

“En Argentina ha habido muchas fábricas de armas de bajísima calidad, que llenaron el mercado. Por ejemplo, hoy un arma de esas costaría al público unos 300 pesos, mientras que una de buena calidad está en unos 1.200 dólares”, describe Ceratto, y agrega que “el Plan de Desarme fue implementado, básicamente, para sacar de la calle esas armas de baja calidad, porque ésas son las que sirven para robar, para matar o para intimidar. Yo veo que cuando sucede algún hecho y pasan las imágenes de las armas incautadas, o cuando se dice ‘encontraron un arsenal’, no hay ni un arma de calidad”.

Para el responsable del Renar local, “el plan no da resultado porque se implementó en pocos lugares, no está en todos lados, entonces, la gente de Junín que se quiere desarmar, no puede, porque acá no llegó, y tiene que ir a Buenos Aires, con los riesgos que implica viajar armado, sobre todo si se trata de un arma no registrada. La idea es muy buena, sacó de circulación muchas armas, pero insisto en que el sistema no está bien implementado”.

No obstante, desde el Gobierno local se informó que este programa llegará a nuestra ciudad en julio.

En tanto, Ceratto considera que “debería dársele la posibilidad a la gente que tiene un arma sin registrar, que haga el trámite a muy bajo costo, porque la gente no se niega a hacer todos los exámenes que correspondan, sino que el problema está en el valor de la gestión. Eso podría ordenar aún más el padrón de armas existentes”.

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