Lo dio a conocer el jefe de Migraciones en Córdoba, Marcos Maidana. Los sueldos alcanzan para sobrevivir, trabajan de sol a sol y viven en condiciones deplorables. Se concentran en la construcción, textil, cortaderos, el cinturón verde y aserraderos
Marcos Maidana, jefe de Migraciones, participó el jueves de una jornada de capacitación sobre temas vinculados con el régimen migratorio argentino, donde participaron funcionarios de Afip, Anses, la Secretaría de Trabajo de la Provincia, Policía Federal, Gendarmería y Policía de Córdoba. La jornada giró en torno de la cuestión de los trabajadores inmigrantes y los protocolos de actuación de los diferentes organismos del Estado en la aplicación de la ley.
Luego de la actividad, dialogó con PUNTAL y alertó sobre la gravedad de la situación.
Alrededor del 70 por ciento de los extranjeros que residen en el país está en forma regular, según los datos que aportó el jefe de Migraciones de Córdoba.
Pero el 30 por ciento que está irregular constituye una población que es blanco de diversos tipos de explotación. Tal como reflexiona Maidana, esto se debe a que “siempre hay personas que se aprovechan de los más débiles”.
Sueldos de miseria
El funcionario advirtió que los extranjeros indocumentados son víctimas de una gran cantidad de abusos. “Están en negro y les pagan lo que quieren. Normalmente, para que subsistan, para que tengan su papa y su puchero del día. No se respeta el pago de las horas extras ni el descanso semanal, y así tienen cero posibilidades de progreso”, puntualizó.
Según precisó el funcionario, es común que perciban una paga muy por debajo del convenio para la actividad que cumplen, e incluso de lo acordado originalmente con los empleadores.
“Por ejemplo, los peruanos son muy buenos en la industria del vestido.
Pero son explotados: los hacen trabajar muchas horas por día y les pagan 3 pesos por prenda.
Para que les rinda, tienen que trabajar quince horas por día, porque si no, no comen.Después, esas prendas se venden a 300 pesos”.
Por otra parte, señaló que trabajan en las peores condiciones. Y se refirió al caso de los cortaderos, como los que hay en la zona de Tres Acequias, donde viven algunas comunidades bolivianas.
“Cuando llegás a un cortadero de ladrillos, te da pena. Tienen los hornos donde queman a tres metros de los ranchos. Son condiciones de trabajo muy precarias, rayanas con la esclavitud, con la trata de personas. Ante estos casos, lo denunciamos a la Justicia Federal”, dijo.
Río Cuarto y la región no escapan a la tendencia general en lo que se refiere al trabajo irregular de los extranjeros. La media de indocumentados es también del 30 por ciento, calculado sobre el número total de la comunidad extranjera de la provincia, que suma unas cien mil personas.
En este sentido, Maidana recordó que se hicieron procedimientos donde se detectaron trabajadores fuera de regla.
Traídos por engaño
Otro caso es el de las personas extranjeras que fueron convocadas para una tarea, a las que luego se les asignan otras muy diferentes.
“No tienen a quién quejarse, ni cómo volverse. No les queda otra que quedarse trabajando de sol a sol por una paga magra”, indicó Maidana.
Si bien la mayoría de los trabajadores extranjeros llegan al país por motu propio, hay casos en los que son captados en el exterior con diferentes artilugios y engaños.
“A veces, llegan por avisos que vieron en diarios de Cochabamba o La Paz. Pero son mentiras: los mandan a vivir a una choza en el campo, para hacer ladrillos. Eso es un delito”.
Miedo a la expulsión
Un factor clave en la explotación laboral a extranjeros en condición irregular es el miedo a que los expulsen del país. Como no tienen documentos, la mayoría cree que si son descubiertos serán forzados a dejar el país.
Esto se repite aunque la ley migratoria argentina no es expulsiva, sino que apunta a que las personas regularicen su situación.
“Creen que los van a expulsar porque, hasta hace seis años, efectivamente era así. Pero hoy ya no sucede”, detalló el jefe de Migraciones de Córdoba.
Es por eso que ni siquiera reclaman por la explotación a la que son sometidos, aún cuando tienen derecho a hacerlo.
“Tratamos de que regularicen su situación para evitar que caigan en la trampa del trabajo en negro, de los abusos, de la paga pobre, que vienen asociados a la estadía irregular”, explicó Maidana.
Explotación sexual
Otra de las aristas del abuso hacia los extranjeros es la explotación sexual. En este sentido, Maidana indicó que es un fenómeno que afecta especialmente a determinados grupos migratorios.
“Se da en las mujeres de origen paraguayo y de República Dominicana. Hay muchas prostitutas dominicanas, que no vienen como prostitutas, sino que las traen engañadas. Y acá son sometidas a la trata, porque no tienen forma de volverse ni saben leer ni escribir”.
Falta de recursos
Nuestra área de cobertura va desde Huinca Renancó hasta Villa María del Río Seco, y desde Villa Dolores hasta San Francisco. Pero hay un solo vehículo y tres inspectores.
Cuando Gendarmería, la Secretaría de Trabajo o Afip detectan extranjeros irregulares, intervenimos nosotros. Sino, sería imposible. También actuamos por denuncias particulares, muchas de ellas -cuando son trabajadores- provienen de la competencia.
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