El organismo publicó una evaluación inicial de los requerimientos del sector financiero. Sostiene que las entidades más débiles deben incrementar sus reservas de capital
El examen que publica el Fondo "no ha tenido por objeto establecer una cifra definitiva para las necesidades de capital, sino detectar deficiencias críticas en algunos segmentos e instituciones determinadas", precisa la nota.
El programa de evaluación del sector financiero español (PESF) llega a la conclusión de que, "si bien el núcleo del sistema parece ser sólido, persisten vulnerabilidades en algunos segmentos".
"En el escenario desfavorable, los bancos más grandes estarían suficientemente capitalizados como para resistir nuevos deterioros, en tanto que varios bancos necesitarían incrementar las reservas de capital en alrededor de 40 mil millones de euros en términos agregados, para cumplir con el calendario de transición de Basilea III (capital básico de nivel 1 de 7%)".
Ahora bien, las necesidades de capital de esos bancos "superarían esta cifra", advierte el Fondo, "debido a los costos de reestructuración y la reclasificación de préstamos que puedan identificarse en las valoraciones independientes de los activos que acaban de ponerse en marcha".
En adelante, añade la nota, "será crítico comunicar con claridad la estrategia para crear un mecanismo de apoyo creíble para las deficiencias de capital que, según lo demuestra la experiencia, es mejor sobreestimar que subestimar".
En su nota, el Fondo también incluye una evaluación del marco de supervisión del sector financiero en España. Señala que los organismos supervisores "cuentan con un personal sumamente experimentado y respetado, respaldado por buenos sistemas de información".
Ahora bien, advierte, "en los últimos años, el enfoque gradual aplicado a la adopción de medidas correctivas les permitió a los bancos débiles continuar operando en detrimento de la estabilidad financiera".
Por lo tanto, continúa, "es necesario mejorar los procesos y el marco de rendición de cuentas para garantizar un cumplimiento eficaz y el ejercicio de las facultades de resolución de bancos".
El Fondo recuerda, al comienzo de su evaluación, que "las autoridades españolas han acelerado recientemente las reformas del sector financiero para reducir las vulnerabilidades del sistema". "Han tomado medidas para abordar la situación de algunos de los bancos más problemáticos y actualmente están llevando a cabo una valoración independiente de todas las carteras, lo cual constituye un paso alentador y debería contribuir a determinar las futuras necesidades de reestructuración".
Indica, sin embargo, que "el grado y la persistencia del deterioro económico pueden implicar nuevas pérdidas para los bancos". "La plena implementación de las reformas, así como el establecimiento de un mecanismo de respaldo público creíble serán críticos para mantener la estabilidad financiera en el futuro".
Recuerda, igualmente, que el sector financiero español se ha visto golpeado por una sucesión de choques.
"La capacidad de resistencia de los bancos a estos shocks ha variado mucho de un caso a otro, en gran medida debido a los diferentes modelos de negocio adoptados y a las diferencias en las filosofías de calidad de la gestión y control de riesgo".
"Nuestro análisis del sector bancario español", puntualiza el FMI, "claramente diferencia las características que sustentan la solidez financiera de los distintos bancos, lo cual es fundamental para todo análisis del sector financiero de un país".
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